Africa: Mi Primer Paso Hacia El Futuro


"Viajar"

Es algo así como una palabra mágica que muchísimas personas mencionamos en un suspiro cuando pensamos en nuestros sueños o en metas a alcanzar. Hagamos un ejercicio juntos: Visualizá un destino que te gustaría visitar; inspirá bien

profundo, y mientras expirás, decí "Viajar...". Se siente bien, no?

Jugando con un cachorro de león blanco en Zambia

Aún hoy, después de más de 40 países visitados e innumerables historias para contar a mis nietos algún día, mi primer viaje a África sigue siendo uno de mis favoritos. Y uno que cambió mi vida para siempre...

Voy a compartir contigo un poco de mi primer aventura africana, con el único fin de motivarte un poco a salir de tu habitación y experimentar lo que hay afuera... y mientras

más lejos, mejor!


Recuerdo como si hubiera sido ayer cuando un compañero de trabajo me dijo: "tenés que ir a Zambia, es hermoso" mientras me contaba sobre sus vacaciones pasadas y la increíble aventura para llegar a Livingstone por tierra desde el Congo (donde trabajabamos con las Naciones Unidas). Su historia me atrapó tanto que en ese mismo momento decreté que iba a ir, y días después empecé a planificar mi viaje. Seis meses más tarde me encontraba en camino.

La travesía en si presentó para mi toda una aventura, con interminables anécdotas para contar: 1100 Km por aire, 714 Km por tierra, 20 horas en ruta a través de múltiples pueblos,

pueblitos y ciudades.

Livingstone es la capital de la provincia del Sur; fue capital histórica de Rodesia del Norte y cuenta con unos 150.000 habitantes. Es conocida por sus casas coloniales y su cercanía a las cataratas Victoria, escasos 10 km hacia el norte. Es un muy pintoresco destino que atrae a

miles de turistas cada año.

Una de las mejores características de esa cultura turística es que todo en Livingstone está planificado para que vos encuentres las aventuras que vas a buscar. Todo lo que te imagines que se puede hacer en África está disponible: visita a las cataratas Victoria; paseo en elefante; safaris; encuentros con leones, cheetah y cocodrilos; campamentos-safari; vuelos en helicóptero; bungee-jumping; rafting y mucho más.

Debido a que en ese entonces mi capacidad económica no era la mejor, y no podía pagar todo lo que se me ofrecía, es que opté por las actividades que pensé me dejarían las mejores experiencias. Me "regalé" el privilegio de pasar una tarde caminando con leones en su territorio; de jugar con cachorros de leones blancos; conocer el santuario de cheetah y recorrer la sabana sentado en el lomo de un elefante africano.

Por supuesto que también me permití conocer el parque de las cataratas.

Pocas veces en mi vida vi algo tan imponente (excepto, quizá, cuando nadé lado a lado con Tiburones Ballena -por lejos, lo más majestuoso que jamás vi-).

Las cataratas Victoria, situadas en la frontera de Zambia y Zimbabue, constituyen un salto de

agua del río Zambeze. Tienen una anchura aproximada de 1,7 km y 110 m de alto. Se consideran un espectáculo extraordinario debido al estrecho y raro abismo en que el agua cae y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en el año 1989. Sobre ellas se encuentra el puente de las Cataratas Victoria, un antiguo arco de acero terminado en 1905, donde hoy en día se realiza la actividad extrema bungee-jumping (la cual por supuesto que también experimenté): 111 metros de caída libre sobre el río donde

las cataratas caen. Im-pre-sio-nan-te.

Este viaje fue para mi el empujón que necesitaba para entender realmente que la decisión que había tomado dos años antes había sido la correcta, ya que me mostró mil y una maravillas a las que jamás hubiera podido acceder de no haberme arriesgado a cambiar y salir a buscar una vida mejor. De hecho, hizo mucho más que eso. Me enamoré tanto del lugar que me prometí a mi mismo volver tan pronto como fuera posible. Y así lo hice tres años después. Y fue en ese viaje que conocí a quien hoy, cuatro años más tarde, es mi esposa.

Quién iba a decir que ese viaje iba a cambiar tantas cosas?

Todo empezó con un momento crítico en mi vida, seguido de una decisión que llevó a un cambio; y un paso llevó a otro, y luego otro y otro...

Todo pasa por una razón.

Y estamos a UNA DECISIÓN, UN PASO, de cambiar nuestra vida para siempre. Como siempre digo:

"La vida es una maratón, no una carrera"

Y esa maratón comienza cuando nos decidimos a dar el primer paso hacia adelante.


>>No olvides dejarme tu comentario! Nos vemos en la cima!

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