Técnica para dejar de procrastinar y terminar lo que empiezas [comprobado]

Updated: Nov 10, 2019

Un problema que afecta a muchas personas en el mundo es no terminar lo que empiezan. Junto con la procrastinación forman una mezcla fatal para llevar nuestras ideas a la acción.


El veneno letal para la procrastinación es la ACCIÓN.


Pero, la dificultad está en cómo lograrlo. ¿Cómo lograr actuar y soltar ese mal hábito de posponer todo en la vida? La respuesta está implícita en la pregunta: cambiando de HÁBITO.


Lee también: ¿Por qué procrastinamos?



Razones por las que procrastinamos


1- Es un hábito que se instaló en la infancia


Por alguna razón, un día decidiste inconscientemente que era mejor evadir y distraerte de lo que tenías que hacer. Simplemente, hubo una incomodidad y esa fue tu manera de aliviarla.


El hábito de procrastinar se instaló debido a una reacción hacia el malestar de hacer algo.


En otras palabras, se introdujo el conflicto en tu vida de hacer cosas por obligación. Cuando somos niños las cosas obligadas son como una prisión. Nos cortan las alas con las que queríamos estar todo el día volando.


Cuando ingresamos en la escuela, comienzan los "deberes" y esto se refuerza en el hogar. De pronto, cumplir obligaciones se convierte en una realidad y se siente como una pesadilla.


A partir de allí, para la mayoría, se pone en marcha un sistema de adaptación interno. Finalmente, no podíamos evadir esas obligaciones y nos sometimos a ellas, así nos desagradaran.


Muchos rebeldes en la época de la escuela sí que se lograban zafar en bastantes ocasiones. Esos afortunados, probablemente, no tengan tantos problemas para consolidar metas cuando son adultos. Quizás, es más natural en ellos. Esto se debe a una sola razón.


Los niños rebeldes no se obligaron a sí mismos a hacer lo que no querían. Al acostumbrarse a hacer lo que de verdad querían, de adultos no crearon una resistencia tan fuerte.



2- Creaste una gran resistencia


En principio, podemos obligarnos a hacer algo, pero con el tiempo la resistencia que se crea es tan grande que termina venciéndonos.


En la adolescencia, cuando ya somos un poco más autónomos, por lo general nos rebelamos. Sin embargo, nos obligamos tanto a hacer cosas con disgusto, que nuestra mejor arma es la evasión de cualquier responsabilidad. Nuestra rebeldía se convierte en un desperdicio.


Simplemente, lo que huela a obligación en la adolescencia es aborrecido, y ya no nos importa si es algo beneficioso o no para nuestras vidas. Así como evadimos las obligaciones absurdas, también evadimos las responsabilidades que nos hacen madurar y evolucionar.


Te explico esto para que entiendas la raíz de tu hábito de procrastinar. Por regla general, no hubo maestros, profesores o padres que nos enseñaran con amor por qué era importante hacer lo que sea que quisieran enseñarnos.


No hubo una estrategia lúdica para que realizáramos las actividades pesadas. Aprender algo no era divertido, sino una obligación.


No fue culpa de nadie, es un sistema que funciona así y los cambios, lamentablemente, están siendo muy lentos en comparación con la evolución del mundo.


Cuando somos adultos surge una contradicción muy fuerte:


Ahora sabemos lo que nos conviene y tenemos sueños increíbles, pero la resistencia a concretarlos es gigante, porque inconscientemente hasta los sueños son percibidos como obligación.


Ya el hábito de evadir se instaló y caemos en lucha interna al presenciar que no podemos culminar proyectos, ni siquiera comenzarlos, nos vemos imposibilitados de alcanzar nuestras metas y generar cambios.


El que se rehúsa a hacer las cosas importantes es nuestro niño interno miedoso, aburrido e incómodo.


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3- No confías en ti mismo


Esa misma educación que te obligó a hacer lo que no querías, fue también la que disminuyó tu confianza en ti mismo. Los que se rehusaron a hacer lo obligatorio fueron tildados de "problemáticos" y los que nos sometimos desperdiciamos nuestro potencial creativo. En consecuencia, quedamos disminuidos por un motivo u otro.


Quiero dejar en claro que estoy hablando de un porcentaje de la población. Muchas personas, educadas bajo el mismo sistema, son muy exitosas y felices porque tomaron la decisión de cambiar programas y creencias dañinas como las que estoy mencionando. Todos podemos decidir lo mismo.


Al no confiar en ti mismo, pones tu confianza en el fracaso. ¿Para qué si quiera comenzar algo en lo que vas a fracasar? Tu miedo a no lograr los objetivos se convierte en un obstáculo para la acción. Para no sufrir ese "dolor", te distraes.


Técnica comprobada para dejar de procrastinar


Antes de revelarte la técnica en sí quiero decirte que lo más importante es el paso previo. Primero, debes tomar la decisión de que vas a llevar adelante ese proyecto, tarea, actividad o meta.


Luego, debes tener claras las razones por las que es importante que lo hagas. En teoría, debería ser tu sueño, proyecto o meta, no lo que te dijeron que era bueno para ti. Cuidado con los condicionamientos. Que sea un anhelo de tu corazón es vital.


Y, por último, desarrollar el músculo de la disciplina. Esta es esencial, pues en principio te costará mucho arrancar, te puedes sentir pesado. Pero, la disciplina es lo que te hará continuar hasta que te sientas mejor.


Ahora sí, vamos con la técnica:



Fórmula para trabajar efectivamente (10 + 2) x 5 = 1


Significa: (10 minutos de trabajo + 2 minutos de descanso) x 5 veces = 1 hora de trabajo.


Consiste en trabajar 10 minutos sin parar. Transcurridos, entonces descansar 2 minutos haciendo algo que disfrutes mucho. Repetir 5 veces y ¡Voilá! 1 hora de trabajo sin siquiera haberte percatado.


Esta técnica la encontré investigando en internet y me pareció genial. La probé y créeme que sí funciona. Eso sí, debes usar un cronómetro que te avise cuando el tiempo se consuma, es importante cumplir con los tiempos exactos.


¿Qué sucede con tu cerebro cuando aplicas esta técnica? Te lo explico, a continuación:


1- Los intervalos de 10 minutos son perfectos para mantener la concentración. Es un tiempo razonable para cualquier adulto. Todos podemos mantener la atención por ese período de tiempo, de forma cómoda y sin forzar.


2- El espacio de los dos minutos es breve, pero suficiente para complacer las ansias de tu cerebro de querer distracción.


3- Al introducir una actividad que disfrutas mucho, como ver un video en YouTube, cantar una canción, meditar, hacer afirmaciones, comerte un dulce, tomar un té, bailar, etc. Tu cerebro comienza a asociar esa actividad con un momento de dicha. Esto es perfecto porque lo que deseas es que dejar de sentirlo como una obligación.


4- Se hace un hábito saludable. Como empezará a gustarte trabajar en ese proyecto, idea, tarea o meta, lo harás continuamente y cada vez por más tiempo. Estarás creando un hábito poderoso en el que producirás y crearás cosas muy buenas para ti.


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Definitivamente, esta técnica es lo mejor que me ha podido pasar y por eso quería compartirla con ustedes. Mi trabajo como redactora se ha optimizado y, por lo tanto, estoy produciendo más dinero, con lo que podré lograr mis próximas metas.


Te invito a que la pruebes y me cuentes tu experiencia en los comentarios, ¡no te vas a arrepentir!







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