Su Patria Es El Mundo | HDH 002

Updated: Oct 20, 2018

Su origen se pierde, en el espacio y el tiempo, aunque suele decirse que provienen de la India. Los han llamado de diferentes formas, aunque la más conocida es “gitanos”, aféresis de “egiptanos”, pues en la antigüedad se creía que provenían de Egipto. Actualmente, en la comunidad internacional, se los llama “romaníes”.


Ellos se llaman a sí mismos “Hijos de Reyes”.

Cuando las fronteras territoriales no estaban cerradas por el hombre, cuando no existían aduanas, ni trámites de documentación o inmigración, su vida transcurría en un continuo viaje, recorriendo todos los países, siguiendo la milenaria tradición de un pueblo que se considera a sí mismo, ciudadano del mundo. Por aquel entonces, sus caravanas eran enormes. Hermosos carromatos, tirados por fuertes caballos, eran verdaderas viviendas rodantes, pintadas de hermosos colores, donde transportaban todo lo que necesitaban para vivir, y que muchas veces lucía, entre otros símbolos,una corona rota. Acampaban donde la noche o el cansancio los sorprendía. Los fuegos y la música, los anunciaban a las poblaciones cercanas. Tradicionalmente, se los asocia a los grandes circos, pues realizaban todo tipo de espectáculos, que asombraban y divertían. Malabaristas, payasos, músicos, bailarines, ilusionistas o magos, despertaban la curiosidad de las pequeñas aldeas. También eran conocidos por su gran conocimiento sobre el poder curativo de las hierbas, y muchas veces, temidos por sus “artes mágicas y adivinatorias”. En épocas en que, lo desconocido, generaba desconfianza, el arte de la cartomancia y quiromancia, que practicaban con gran maestría, despertaban sospechas, recelos y, en ocasiones, llevaban a la expulsión de la comunidad que, asentada por pocos días, debía levantar su campamento, y continuar camino hacia otros pueblos. De este modo, se extendieron por parte de Asia y Europa, durante siglos, caracterizándose, además, por su generosidad al recibir a quienes, por diferentes motivos, estaban solos en el mundo. En este sentido, fueron de los primeros en aceptar como iguales, a quienes nacían con deformidades, en épocas en que, dichas personas, eran despreciadas y desarraigadas de sus familias, y no encontraban refugio seguro en ningún lado.

Con el correr de los tiempos, fueron cambiando las características y costumbre de las naciones. Las guerras etiquetaban a las personas en “amigos” o “enemigos”. Se les dificultaba circular libremente. Corrían rumores sobre malos hábitos; personas que desaparecían a su paso; enfermedades que producían con su presencia; maldiciones que proferían a diestra y siniestra. Acusados de todos los males que ocurrían en la región, comenzaron a ser perseguidos, expulsados, estigmatizados como “pueblo malo”, generador de rebeliones, instigador de asesinatos, rebeldías y hechicerías. Sufrieron, junto a otros pueblos, el rechazo, la masacre, y los horrores de todas las guerras. Llamados al silencio, sobrevivieron ocultándose casi por completo, transformándose en una comunidad, a la vez, reservada, y orgullosa de sus tradiciones. Crecieron las ciudades, se les dificultaba desplazarse con sus carros. Aprendieron, una vez más, a adaptarse. Han seguido trasmitiendo su herencia de alegría, su arte, sus dones,lo que ellos llaman "ángel".Siguen vigentes sus características inconfundibles, en el ser y el hacer, y su proverbial riqueza Como la historia es un círculo sin fin, en la actualidad, se reconoce su aporte a la cultura de las naciones. Pese a los malos tiempos vividos, han mantenido su identidad. Para terminar mi reflexión de hoy, les contaré una breve historia, tal como la recibí, hace años, de una anciana muy sabia…


“Los gitanos se llaman a sí mismos, “Hijos de Reyes” y “Herederos del mundo”.

Cuentan que su tradición de deambular, la heredaron nada menos que del gran Alejandro Magno. Según ellos, el gran macedonio, dueño y señor de Oriente, ciudadano distinguido del Mundo Antiguo, conquistador de imperios y hombres, fundador de ciudades, no murió.

ROMPIÓ SU CORONA.

Abandonó sus posesiones, se alejó de sus palacios, de la vida de halagos y lujo, y se fue solo. Cuentan también que, cansado de la hipocresía de las cortes opulentas, fue el primer vagabundo de sangre real que anduvo por los caminos, viviendo una vida sin protocolos, ni ataduras, con la única ley del sol que lo alumbraba, y de su caballo, que elegía el rumbo".

Hasta la próxima. ¡Nos vemos en la cima!

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