¡Soy un fraude! Conoce el Síndrome del Impostor

¿Habías oído hablar del Síndrome del Impostor? Según la doctora Valerie Young, 7 de cada 10 personas han padecido de esta incómoda condición durante su carrera profesional o empresarial. Y, seamos honestos, ¿quién no se ha sentido inseguro ante nuevos retos? En algún momento de la vida nos hemos sentido un fraude y que no nos merecemos las oportunidades que nos brindan.



En mi opinión, es el típico caso de no sentirnos merecedores del éxito, esa autoexigencia extrema de la que somos víctimas. Nunca estamos preparados, nunca tenemos suficientes méritos. Entonces, dilatamos decisiones importantes porque no estamos aun "a la altura".


¿Qué es el Síndrome del Impostor?


Es esa sensación de no ser suficientes a pesar de tener las credenciales, los méritos y las capacidades para asumir con éxito un trabajo o negocio. En consecuencia, las personas se sientes un fraude, como si estuvieran engañando a los demás. En pocas palabras, se sientes impostores.


Según la doctora Young, este síndrome lo han padecido incluso personas de gran fama como Kate Winslet. Porque otra característica típica es que luego de una gran éxito la persona sigue pensando que fue cuestión de suerte.


¿Existe la buena suerte?


Desde mi punto de vista, no existe tal cosa como la buena suerte. Los resultados que obtenemos en la vida, son producto de lo que pensamos, sentimos y hacemos. No nada como casualidades o un destino azaroso del que no tenemos ningún control.



Si alguien nos contrata para un trabajo, no es buena fortuna, simplemente quien nos contrató vio en nosotros mínimo el potencial para hacer un buen trabajo. Sin embargo, quien sufre del Síndrome del Impostor aun si lo contratan y le va bien durante un tiempo, continúa con la sensación de estar engañando a sus jefes.


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Entonces, créeme, la buena suerte no existe. Y esto lo saben muy bien las personas de éxito. Saben que detrás de cada logro hubo un proceso vivido y mucho aprendizaje. Allí está la clave. En principio, la mayoría de las personas no se sienten seguras en un nuevo empleo, o en un emprendimiento porque no poseen la experiencia. Pero eso se remedia atreviéndose a vivir esas experiencias que nos elevarán del nivel en el que nos encontramos ahora.


¿El Síndrome del Impostor se supera?


Sí, con el pasar del tiempo nos volvemos más expertos y nos relajamos. El tiempo también nos da la oportunidad de comprender que no somos ningún fraude y que tenemos la misma capacidad de aprender que los demás.


Este Síndrome suele ser pasajero, aunque siempre puede aparecer ante algún reto que nos saca de nuestra zona de confort. O, simplemente, cuando es evidente que necesitamos avanzar y tomamos decisiones para aumentar nuestras competencias. Al salir a poner nuestros conocimientos en práctica, podemos caer nuevamente. No es lo mismo la teoría que el terreno de juego.


¿Cómo podemos superar el Síndrome del Impostor de una forma más rápida?


En momentos de crisis lo que suele suceder es que el reto es mayor que nuestras herramientas para abordarlo. Entonces, podemos trabajar en aumentar nuestras competencias y así sentirnos más seguros.


Pensar que ningún logro es debido al azar. Si una oportunidad llega a tus manos, es porque estás listo para aprovecharla.


Convencerte que de toda experiencia se deriva un aprendizaje y que los errores te permiten avanzar en el proceso. Los errores son buenos.


Entender que el tiempo es tu aliado y que haga una persona de éxito que tú no puedas hacer.


Comprender que tú no engañas a nadie, si alguien te contrata o te da una oportunidad es porque vio tus capacidades. Nadie es tan tonto para contratar a una persona que no estará a la altura.


Trabajar en tu autoestima nunca está demás. Cuando la percepción que tenemos de nosotros mismos es positiva, obtenemos mejores resultados.



Síndrome del Impostor ¿Un problema cultural?


Lamentablemente, en los países de Latinoamérica, tenemos un componente cultural, que en mi opinión contribuye con la aparición de este síndrome. Eso de sentirnos insuficientes es un complejo difícil de superar en nuestras culturas. Parece un karma milenario que venimos arrastrando desde la época de la conquista.


Además, nuestros sistemas educativos se concentran demasiado en la memorización y en el mejor de los casos en lo intelectual, dejando sin abordaje el crecimiento personal, los valores y la disciplina positiva. Quedan por fuera muchas experiencias que deberían experimentarse desde que somos pequeños.


Esto ayuda a que el Síndrome del Impostor se vuelva algo muy común en nuestros países. Ahora, más que nunca es importante trabajar sobre el cambio hacia una mentalidad que nos favorezca como individuos y sociedades.


¿Qué opinas del Síndrome del Impostor? ¿Lo has sufrido alguna vez? Cuéntame tu experiencia.






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