¿Realmente Deseas lo que Crees que Deseas?


A todos nos ha ocurrido alguna vez que logramos una meta, sentimos euforia en el momento y pasado un tiempo nos preguntamos ¿Y ahora qué? No podemos evitar sentir cierta sensación de vacío o insuficiencia. Por eso la pregunta de este artículo ¿Realmente deseas lo que que crees que deseas?


Porque si realmente obtuvieras lo que desearas la sensación de plenitud no terminaría. Te sentirías un paso más adelante en tu evolución con cada logro en tu vida. No tendrías esa angustia generada por la sensación de que algo falta.


Muchos autores de crecimiento personal diferencian entre un deseo y una necesidad o entre un deseo del alma y un deseo del ego. En cualquier caso, al parecer, detrás de cada meta que nos planteamos hay dos realidades, una mayormente visible y otra oculta. La visible sería la más apremiante, llamémosla un deseo del ego.


Generalmente, cuando sentimos prisa por obtener algo, cuando creemos que sin ese algo no estaremos bien estamos ante un deseo del ego. ¿Por qué? Porque nada que te haga realmente feliz requiere urgencia.


A ver si me explico. No es que vas a esperar estar anciano para lograr tus deseos, no se trata de eso. Pero en el plano del alma, las prisas no existen porque en el fondo sabemos que estaremos bien y que si algo ha de llegar no es necesario forzarlo.


Me explico mejor. Cuando estamos ante un deseo del alma, no estamos angustiados, nos movemos a la acción con serenidad y con certeza de que eso que anhelamos llegará. Cuando estamos ante un deseo del ego hay desesperación, estrés, actuamos y nos sentimos frustrados si las cosas no salen de inmediato.


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Con el deseo del ego todo es de vida o muerte y la ansiedad no se hace esperar. Mucha gente actúa bajo la presión del ego y por eso terminan quemados y fracasando en sus proyectos.



Cuando nos planteamos una meta es necesario preguntarnos "¿Qué quiero realmente?" Te pondré un ejemplo para ilustrar la idea. Imagina que tu meta en 1 año es duplicar tus ingresos, es decir, deseas más dinero. Tú crees que deseas más dinero y que si no tienes más dinero no serás feliz. Le pones todo el peso de tu felicidad a esa meta y te apegas en exceso al resultado. Comenzaste mal, ya ahí creaste sufrimiento. No disfrutas el proceso y estás todo el tiempo pensando que no tienes el dinero que quieres.


Pero, ¿qué hay detrás de ese deseo apremiante? Lo que realmente quieres con esa meta, seguramente, es sentirte libre. Es decir, piensas que luego de tener dinero serás libre y en parte es cierto. Sin embargo, le das prioridad al dinero y no al hecho de sentirte libre. Y sin un espíritu libre, lamentablemente, no obtendrás dinero.


Así de simple. A ver, imagina que quieres duplicar tus ingresos dentro de un año. Para ello, deberás tomar ciertas acciones previas como dejar tu trabajo y emprender un negocio. Deberás hacer un plan para poder dejar tu empleo actual. Pero no lo lograrás si tu mentalidad y tu espíritu es de esclavo. Si sientes que dejando tu trabajo no serás capaz de lograr un sustento, entonces, el miedo te ganará.


Para poder dejar un trabajo de 8 horas hay que tener la valentía que solo un espíritu libre puede darte ¿Me comprendes mejor ahora? Por lo cual, si ya sabes que lo que realmente deseas es ser libre financieramente, antes de dejar tu trabajo, deberás lograr sentirte libre. Ya tu meta se tendrá que alargar un año más, quizás. Pero no te importará porque ya sabes lo que realmente deseas y vas tras ello.


Un espíritu verdaderamente libre, al que muchos llaman “rebelde”, terminará por atraer el dinero. Tendrá la fuerza para continuar cuando los obstáculos se presenten y la claridad del que sabe hacia dónde va. No trabaja en lo que no le gusta por una cantidad limitada de dinero, sino que se dedica a lo que ama y el dinero llega gracias a su gran aporte.



Y esto solo fue un ejemplo. Pero aplica para todos nuestros deseos en cualquier área. A veces, decimos que deseamos una pareja, pero llega la pareja y con el tiempo no somos felices. Vienen los conflictos y nos amargamos. Porque el deseo realmente no era el de tener pareja, sino el de experimentar el amor. A ese deseo le damos la forma de pareja, pero nadie nos dará ese amor. El amor va de adentro hacia afuera. Por lo tanto, el que no despierta su amor propio no atraerá pareja o la atraerá, pero no será feliz.


Por eso, mi propuesta con este artículo es que te preguntes qué hay detrás de tu deseo. Créeme que seguramente estarás prestando más atención a los deseos del ego, porque son urgentes. Pero tu ser interior está allí en calma, esperando que comprendas tu verdadero anhelo que está más relacionado a cómo te sientes, más relacionado con tu alma.


Quizás estos conceptos te parecen etéreos y puede que no le consigas relación con los negocios, pero créeme, tiene todo que ver. Por eso es que los millonarios comenzaron alguna vez por cambiar sus hábitos, porque los hábitos hacen al SER, y si primero no ERES, no puedes materializar tus sueños.



¿Qué opinas de este tema? ¿Qué deseos estás satisfaciendo? ¿Ya te preguntaste por qué estás en Sé el Jefe? Quizás la respuesta te pueda ayudar a crear un mejor camino dentro de esta empresa. Cuéntame en los comentarios.

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