¿Qué espera la vida de ti?

Constantemente, nos preguntamos y nos preguntan: “¿Qué esperas/espero de la vida?” Siempre atentos a lo que la vida nos pueda dar, siempre con expectativas de que otros llenen nuestros vacíos, que el dinero nos salve, que objetos brillantes le den sentido a nuestro andar.


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Rara vez nos preguntamos “¿Qué espera la vida de mí?”, ¿Qué puedo aportar? ¿Cuál es mi contribución? ¿Cuál es mi responsabilidad? Nuestra atención está tan enfocada en el exterior, que no somos capaces de mirarnos, de observar lo que damos.


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¿Qué espera tu público de ti?


No se trata de complacer caprichos, ni deseos de los demás. Sin embargo, es claro que un negocio se debe a su público objetivo. Ese público que podrá dinero de su bolsillo para comprar lo que le vendes. No sé si comprendemos la magnitud de ese hecho.


El público espera lo mejor de ti, de tu negocio, de tu producto. Espera complacer un deseo, aliviar un “dolor”, resolver un problema. Pero, además, espera que se le tome en cuenta como persona, no solo como consumidor.


Por eso, conectar con su emoción y sus vivencias cotidianas trae más ganancias que cualquier campaña publicitaria. Es esta la razón de que hoy en día es muy importante ver la cara detrás de las marcas, interactuar con una persona es más importante que un anuncio publicitario.


¿Qué espera tu negocio de ti?


Así decidieras emprender solo, tu negocio se compone de personas, todas ellas esperan por ti. Tú eres el eje central que los mantiene unidos, pues, es tu negocio. De ti tomarán ejemplo, de ti aprenderán a ser mejores en lo que hacen, gracias a ti están trabajando por algo que da valor a sus vidas. Entonces, a ti no te corresponde responder porque es tu responsabilidad, no la de nadie más.


Al emprender, siempre estamos enfocados en lo que vamos a recibir, todo el dinero que vamos a ganar, toda la gente que nos va a seguir y todo el éxito que vendrá. Pero, así no funciona el juego.


Primero está tu trabajo, primero está constancia, primero está tu disciplina, primero está tu motivación, primero está todo aquello que darás, sin esperar resultados inmediatos. Primero está tu consciencia de que todo es un proceso y se requiere de ti para completarlo. Primero debes entender que la semilla está antes que el fruto y que si no la siembras, la alimentas, la riegas ni le permites recibir el sol, los frutos no llegarán.


Hay tanto detrás de los resultados que ves, tanta gente, tantos cambios, tantas experiencias. Finalmente, eso es lo que le da sentido a la vida.


como encontrar tu proposito de vida

¿Qué espera la vida de ti?


Y hablando del sentido de la vida, quiero referirme al libro de Viktor Frankl, titulado “El hombre en busca de sentido”, un libro que recomiendo de corazón, porque allí aprendemos que la vida tiene el sentido que cada uno le da. Cada persona se levante cada mañana buscando eso que le da motivos para vivir, algunas fracasan en el intento. Pero, ¿por qué?


En los campos de concentración nazi, muchos prisioneros se quitaron la vida y la razón principal era porque para ellos esta se había vaciado de todo significado. El dolor, el sufrimiento, el hambre, las heridas, las separaciones y las muertes de seres queridos producían en ellos el mismo resultado y los hacía llegar a la misma conclusión: No vale la pena vivir.


En circunstancias extremas de dolor, no es raro que esto ocurra. Pensamos que es lógico, aunque no sea racional pensar así. Quizás a un prisionero no le pedirías mucho más, es comprensible que no quiera seguir viviendo. Pero, la grandeza humana nunca se acaba, ni siquiera en un campo de concentración nazi.


Otros prisioneros sobrevivieron, porque decidieron que todo lo que estaban viviendo los haría regresar a una vida libre con muchas más razones por las que vivir. Los prisioneros que se concentraron en esa idea, ya sea en la familia que los esperaba, en un proyecto o en un lugar, encontraban motivos para seguir con vida.


No se entregaron completamente a la desesperanza, siempre supieron que otra vida era posible, que ya la habían saboreado y podían volver a saborear. Quizás esa nueva vida sería distinta, tendría otros matices, otros sabores, pero valía la pena experimentar lo que les deparaba la libertad. Para sobrevivir el espanto, encontraron varios mecanismos mentales que les permitían distanciarse de la situación y hacer todo un poco más llevadero.


¿A dónde quiero llegar con todo esto? Si un prisionero de un campo de concentración pudo sobrevivir, continuar la vida, aprender de la experiencia y, aún más, compartirla con el mundo, creo que todos tenemos esa misma opción.


Deja de esperar y aprovecha para dar. Dar es recibir, porque cuando damos algo, inevitablemente lo recibiremos de vuelta en algún momento. Enfócate en lo que la vida espera de ti y deja de exigirle miles de cosas.


En palabras de Viktor Frankl: “Tenemos que aprender por nosotros mismos, y después enseñar a los desesperados, que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros.”


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