¿Por qué procrastinamos?


Para entender por qué procrastinamos es preciso entender primero cómo funciona nuestro cerebro, pero no solo eso sino cómo funciona la vida en general. Te aseguro que cuando comprendas bien la raíz de tu tendencia a procrastinar, la solución comenzará a relucir ante tus ojos.


Verás, el cerebro siempre va a buscar el camino más fácil, aquel en el que el flujo de la acción se sienta más cómodo. Es así, y así funciona la naturaleza en general. Los acontecimientos se desarrollan siempre de la forma en que todo es más fácil.


Al saber esto entenderás porqué con solo decirte a ti mismo que debes hacer algo, no lo harás. Porque ya en tu cerebro están marcados los que en inglés se conocen como los “paths” que no son más que patrones marcados a nivel del neocortex. ¿Cómo se hicieron estos patrones o surcos? De tus hábitos.



Los hábitos marcan el camino. Entonces, no es que tu cerebro es un perezoso o vago que quiere siempre la vida fácil, no faltaba más. Es que ese es tu surco, uno que creaste desde muy pequeño. Si te perdieras en un bosque y vieras un camino ya marcado, te aseguro que te irías por él en lugar de adentrarte a la espesura de la vegetación.


Lo mismo ocurre con tu cerebro. Tus neuronas buscarán establecer conexiones a través de los caminos marcados. Tu surco, en este caso, es la tendencia a actuar sin un propósito, atendiendo lo inmediato. La tarea se deslizará por ese surco, haciendo que la lleves a cabo cuando sientas que ya el tiempo se agota, porque solo así tu cerebro experimenta la urgencia y se motiva a actuar.


Entiende algo, tu cerebro es neutral y la información que maneja es que lo mejor es atender las cosas cuando son urgentes y puedes ver resultados inmediatos. Así fuimos programados durante años. Eso explica por qué queremos dinero rápido y satisfacción inmediata. No tenemos un propósito de vida, porque en tu mente la vida es un camino largo, por lo que se puede dejar para después.


¿Cómo hacer nuevos surcos?


Lo más importante es cambiar los hábitos. Sí, ya sé que suena a disco rayado. Y ya sé que para la mayoría no es fácil. Nadie ha dicho que lo hagas de un día pára el otro. Lleva tiempo y tu cerebro se impacientará al no ver los resultados inmediatos.


Es preciso que entrenes poco a poco a tu cerebro. ¿Cómo se hace eso? Debes aprovechar esa tendencia a irse por lo fácil e inmediato y comenzar con acciones pequeñas.


Pónsela fácil


Supongamos que yo debo escribir un artículo de 1000 palabras para dentro de una semana. En vez de darle la orden al cerebro de escribir las 1000 en un día, le voy a decir que escribiré alrededor de 140 diarias. Esos son aproximadamente dos párrafos de 5 líneas. ¡Uf! El alivio será inmediato. Ya no parece ser tan pesado.


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Hazla urgente


Pero ese es apenas el primer paso. Ya hice la tarea más fácil, pero falta hacerla urgente. El elemento de urgencia es un poco más complicado de añadir, pues sé que no es hasta dentro de una semana que lo deberé entregar e inmediatamente buscaré actividades más placenteras, mientras llega el día. Por lo que debo buscar una estrategia que me haga ver esto como algo de vida o muerte.


En estos casos, tienes que ampliar el panorama, tener una visión más alejada de la tarea en sí. ¿De qué se trata esto? Muy bien, si reduzco mi visión a que la tarea solo consiste en hacer un artículo y entregarlo en una semana, ahí no hay nada de urgencia.


Cuando amplío la perspectiva, veo que se trata de mucho más. En primer lugar, escribir es mi trabajo, mi sustento y el de mi hija. Además, si no me planifico y dejo todo para el último momento se me acumulará el trabajo, la calidad bajará, perderé clientes y me estresaré. Eso representaría quedarme sin trabajo y, por lo tanto sin sustento.


Motivación de la buena


Buenos argumentos ¿o no? Pero no es suficiente. Hará falta más que una amenaza de perder mi trabajo. Hará falta un poco de motivación pura y dura. Hacer estos artículos forma parte de un entramado que me llevará a desarrollar proyectos realmente más importantes para mi vida. Como, por ejemplo, escribir un libro. Además, me sirven para ahorrar e invertir en una certificación que me interesa mucho.



Impacto emocional


No está mal. Pero no es suficiente. Hay que echarle más picante al asunto. Una vez un chico escribió en el grupo de Sé el Jefe que le dieran motivación porque no la tenía y en verdad quería porgresar. Héctor, nuestro mentor, le dijo estas contundentes palabras: “Te vas a morir”.


Sí, aquí está el último ingrediente, te vas a morir y consicientemente no sabes cuándo, así que puede ser mañana. Y si no haces las tareas que hoy te acercan a lograr tus sueños, te vas a morir frustrado. Imagino el cuadro en 10 años, yo casi con 50 años y aún trabajando como freelance, escribiendo artículos. ¡Pero qué cosa más deprimente!


No es que haya nada indigno en lo que hago ahora, pero, honestamente, en 10 años quiero estar al frente de algo grande, relevante, como un negocio propio con una gran misión en este mundo.


Ya estamos mucho mejor, pero aún falta algo más. Verás, el cerebro aprende por repetición y en un contexto de emoción contundente. Solo lo que te impacta se queda grabado en tu subconsciente.


Es decir, lo primero es el ingrediente emocional de la experiencia y, luego, esta se repetirá una y mil veces en tu recuerdo, por lo cual se crea un patrón. La repetición de un pensamiento, junto con revivir la emoción (esta vez empañada) es lo que hace que adoptes creencias.


Lo que te quiero decir es que deberás imaginar un futuro poderoso que despierte en ti una gran emoción y repetir esa imagen en tu mente a diario, junto con palabras que definan la experiencia. Eso hará que tu urgencia se dirija a eso. Tu urgencia será tu propósito de vida, ese sueño, ese futuro maravilloso.


Habrás completado el cuadro. Y puedes volver esto un hábito. Esto fue lo que concluí de lo que he investigado en este tema. Hay que aprender los mecanismos internos que nos llevan a actuar de determinadas maneras y ponerlos a funcionar a nuestro favor. Siempre los hemos hecho funcionar en nuestro perjuicio ¿Por qué no hacerlo en nuestro beneficio?


Espero que si lo pones en práctica, puedas lograr dejar de posponer lo verdaderamente importante, dándole la urgencia que se merece. ¿Qué puede ser más urgente que el hecho de que tus días sobre la tierra están contados? Si aprendes a pensar así todos los días, ya no habrá nada que te haga procrastinar.


¿Qué opinas de este método que he inventado? Cuéntame que has intentado tú para dejar de procrastinar?

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