Los Cuatro Acuerdos Toltecas para Emprendedores

"Los Cuatro Acuerdos" es un libro de sabiduría tolteca escrito por Don Miguel Ruiz. Ha sido un best seller desde el año 1997 cuando vio la luz por primera vez. Miguel Ruiz es un autor y orador mexicano, cuya especialidad son los temas espirituales.


Don Miguel Ruiz

El libro es hermoso. Escrito con un lenguaje sencillo, pero cargado de sabiduría ancestral. Habla de que la vida es un sueño y nosotros, por supuesto, los soñadores. Tenemos la capacidad de crear experiencias maravillosas o infiernos insoportables. En nuestras manos está dejarnos llevar por la inconsciencia o vivir bajo nuestros principios de manera consciente.


Para vivir el mejor sueño de todos, Don Miguel Ruiz nos sugiere seguir 4 acuerdos que nos garantizan tener una vida mucho más plena, feliz, pero sobre todo, más en paz. Seguir los 4 acuerdos es como abrir las puertas a todo aquello que tanto hemos deseado siempre. En el fondo, todos queremos vivir en paz y armonía, que la vida fluya sin tener que estar estresados o sufriendo.


Cuando ingresamos en el mundo de los negocios, nos damos cuenta que también tiene su maestría y que todos los problemas personales que arrastramos se manifiestan en este terreno. Es importante saber de finanzas, networking, marketing y liderazgo, pero todo eso será un desperdicio si no nos ocupamos de nosotros mismos como seres humanos.


Especialmente, en el terreno de las relaciones, cuando se es dueño de negocio hay que tener la sensatez bien puesta, desarrollar inteligencia emocional y no dejarse arrastrar por los conflictos. Por lo general, creemos que la solución está en que los demás cambien, pero todo comienza por nuestro interior.


De eso hablan los 4 acuerdos y yo quiero trasladar estos conceptos al área de los negocio, porque es la que más nos compete en Sé el Jefe. Y, además, encaja perfecto y me parece de lo más interesante su aplicación.


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Primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras


¡Uf! Tarea pendiente para la mayoría de nosotros. Usar las palabras para construir la vida que queremos y no para destruir la que ya tenemos es uno de los mayores retos para cualquier persona. En el mundo de los negocios el lenguaje es demasiado relevante.

No se trata solo de las formas, pues las palabras tienen un gran peso en su significado.


Alguien que se llame emprendedor y use las palabras a la ligera, ya está cojeando sin darse cuenta. Por ejemplo, si alguien se queja de que tiene que hacer inversiones, pero se llama emprendedor, sabemos que está mintiendo.


Una cosa es no tener dinero en un momento determinado para invertir en ciertas cosas, pero otra muy distinta es despreciar las inversiones. Hablar de gastos, cuando en verdad queremos decir inversiones, ya dice mucho de cómo percibimos el dinero.


El lenguaje es todo, habla de lo que somos y de qué estamos creando en nuestras vidas. Ser impecables con tus palabras no quiere decir solo que hables sin decir “malas palabras” (de vez en cuando son necesarias) sino de cómo usas estas en función de generar bienestar o destrucción.


Miguel Ruiz, en el libro, dice que las palabras son hechizos. Tienen esa capacidad de decretar el futuro y condenar el pasado. Los decretos son como hechizos y el lenguaje es un instrumento de creación, no solo de comunicación de la realidad.


Si deseas ser un emprendedor de éxito, decretalo todos los días, habla de éxito, prosperidad, evolución, aprendizaje, felicidad. Deja de quejarte de tu situación y transfórmala. Las palabras pueden ayudarte a percibir tu realidad de forma distinta si así te lo propones.


Segundo acuerdo: No te tomes nada personal


¡Ay Dios! Creo que este para mí ha sido uno de los más difíciles. El libro nos habla de que nada es personal, ni siquiera el insulto de alguien que te mira a los ojos. ¿Por qué? Simple, porque todo lo que una persona siente o dice habla de su mundo interior. Puedes poner límite a esa persona si crees que intenta ofenderte, pero no debes sentirte ofendido, a menos que te lo creas.


Cuando entramos en el mundo de los negocios nos exponemos a los tan temidos “NO”, incluso, hasta a insultos por parte de personas que no comprenden de qué trata lo que les estás vendiendo. Nada de eso es personal. No tiene que ver contigo, ni con que estés mal, simplemente son opiniones que a ti no deben interesarte porque en el fondo no son tu problema.


Cada quien lidia con dificultades, tiene traumas, una historia más o menos difícil; lo cierto es que todos esos aspectos condicionan las respuestas de las personas, no tú. Además, la mayoría están muy sumergidas en sus propios problemas y están como tú imaginando qué estarán pensando los demás de ellos. ¿Parace lógico, entonces, que nos tomemos todo personal? No, pero lamentablemente así lo asumimos.


En los negocios, si te tomas todo personal y creas conflictos a tu paso, pronto te quedarás muy solo y con un negocio quizás en la ruina. No hay nada mejor que ser un emprendedor imperturbable, ajeno a los conflictos y sumergido en aportar valor a la sociedad.



Tercer acuerdo: No supongas


No supongas, pregunta. Suponer hace que pasemos la vida fantaseando con lo que otros pueden estar pensando, intentaron decir o el porqué de sus acciones. Nada de eso importa, ¡porque son suposiciones!


Solemos pensar que lo que suponemos es verdad, pero suele estar muy distante de lo que otros son. Porque tus suposiciones, nuevamente, hablan solo de ti, no de los demás. Suponer lo que otros piensan es terrible, por un lado puedes estar idealizando y por otro puedes estar juzgando. En ningún caso, saldrás vencedor.


Los negocios deben basarse en verdades. A un cliente se le pregunta qué le gusta y qué no. Basados en sus respuestas se pueden mejorar los productos o servicios. Pero si basas tus estudios de mercado en fantasías o suposiciones de lo que tu público objetivo quiere, lo más probable es que te estés engañando. Actuando así, estarás vendiendo lo que a ti te parece y no lo que la gente necesita.


Cuarto acuerdo: Haz siempre lo mejor que puedas


Entregar lo mejor de ti es excelencia. Ni perfección, ni mediocridad. Estos son dos extremos en los que no querrás caer como emprendedor. La excelencia es un punto de equilibrio que ni te deja quemado, ni durmiendo en los laureles.


Dar siempre lo mejor, sin extralimitarse, sin cumplir expectativas ajenas y disfrutando el trabajo es la mejor forma de triunfar en los negocios. Las personas que se sobreexigen tienen un problema de autoestima, al igual que las que no se motivan a hacer lo mejor. Y están en dos extremos peligrosos.


Da siempre tu 100%, hasta en el más mínimo detalle, haciendo un trabajo de calidad, preocupándote por aprender cada día algo nuevo, mejorar en tus habilidades. Verás que siempre obtendrás resultados satisfactorios.


¿Qué te parecieron estos cuatro acuerdos? Yo intento aplicarlos a mi vida en general para ahorrarme un montón de dificultades que solo yo misma causo por no cuidar estos acuerdos. Espero tus comentarios, como siempre.

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