La Verdad NO Es Tendencia

Con todo lo que ha ocurrido los últimos años en mi país (Venezuela) me he dado cuenta de un fenómeno que cada vez toma más fuerza. Despreciamos la verdad y le damos fuerza a la mentira. Sí, así de crudo.



Todos los días salen cadenas de Whatsapp diciendo que hay un golpe de estado en puertas o que ya Maduro está abordando el avión para irse y cosas por el estilo. No voy a caer en diatriba política, solo lo uso de ejemplo para explicar un fenómeno que se está dando en la sociedad actual.


La verdad es que son informaciones falsas, sin ningún tipo de fundamento. Pero la gente las replican sin siquiera corroborarlas o dar tiempo a que esas “verdades” se manifiesten. Claro, en Venezuela hay censura en los medios de comunicación y es más fácil que este tipo de conducta se promueva.


Los rumores que opacan la verdad


Pero vayamos hacia otro ámbito. A mí me impresionaba mucho, cuando daba clases en escuelas y universidades, el peso que se le daba a los rumores. Por ejemplo, algún alumno esparcía el rumor de que yo les iba a hacer examen de gramática ese día, lo cual era falso, pues los exámenes yo los programaba previamente y les daba las fechas con anticipación.


Sin embargo, los demás alumnos preferían creer el rumor, se alarmaban, comentaban entre sí, se ponían ansiosos o se enfurecían. Para el momento en el que yo llegaba al salón de clases, el rumor tenía tanta fuerza que los alumnos ni siquiera me preguntaban si era cierto que había examen, sino que enseguida me reclamaban o me preguntaban porqué les haría un examen sin avisar.


Mi impresión y rabia (lo confieso) salían a flote. Me impactaba demasiado que creyeran más en un rumor que en mí. Era yo la que me encargaba de planificar todo lo que se hacía dentro del aula, por lo tanto, era yo la única que les daría información oficial sobre las actividades. Eso era lo que me decía mi lógica, pero no era lo que sucedía en realidad.


La mentira y sus distractores


Las redes sociales están repletas de situaciones iguales. Se difunde información falsa y siempre hay miles y hasta millones de incautos que se la creen y la siguen transmitiendo como una absoluta verdad.


En cambio, cuando alguien dice la verdad, parece que no causa el mismo impacto. De hecho, puede tener detractores al instante. En el caso de Venezuela, por ejemplo, si alguien dice la verdad respecto a la situación política, lo tildan de pesimista y sembrador de desesperanza.



Preferimos creer nuestras propias fantasías. Y no está mal ser optimista, todo lo contrario, pero una cosa es serlo y otra engañarse. La verdad está muy relacionada con la aceptación. A veces, no queremos aceptar ciertos acontecimientos porque implicaría dolor. Generalmente, cuando huimos de la verdad es porque nos negamos a aceptar algo doloroso.


Aunque esto es así, la verdad muchas veces duele o, por lo menos no nos gusta tanto, también es cierto que para poder crear soluciones, cambiar una realidad que detestamos y evolucionar a una mejor versión de nosotros mismos es necesario partir de la verdad.


Tenemos tantos distractores en la vida que pasamos gran parte del tiempo huyendo. En lugar de enfrentar lo que realmente sucede, nos adormecemos con tecnología, con salidas sociales, fiestas, entretenimiento. Todo para no sentir, para no ver, para no saber la verdad.


Lamentablemente, con ese comportamiento nos embasuramos. Sí, nos llenamos de toxicidad. Porque cuando no enfrentas un hecho doloroso, este no se elimina por arte de magia. De hecho, lo que no se resuelve persiste. Y no solo persiste, se hace más grande.


La verdad y la dominación


Una de las formas en que las sociedades son dominadas es con el adormecimiento, con la confusión que crea no saber ni aceptar la verdad. Por eso en las dictaduras no hay libertad de expresión, porque se fabrican noticias a la medida del tirano. A través de la información falsa se controla a millones de personas, se les envía mensajes de que la tiranía es invencible.


No nos damos cuenta de que se nos niega la verdad, de que nosotros mismos nos la negamos. Incluso, en ocasiones, la verdad nos hace sentir mejor, pero ni por eso la elegimos. Le tememos mucho.


Verdad e ideologías


Veo con preocupación que la cultura de la información infundada toma cada vez más fuerza. Que debatimos sobre fantasmas, sobre cosas que realmente no existen. Se hacen afirmaciones y se le da espacio a ideologías basadas en el irrespeto.


Hace poco en el podcast 034 “La sociedad que me harta” de Sé el Jefe, Héctor planteaba algo que, desde mi punto de vista, es muy acertado. Fenómenos como la ideología de género está calando cada vez más. A tal punto que si mañana yo salgo diciendo que soy una quimera y ese es mi género, no es descabellado que una gran parte de la opinión pública me apoye.


No es admisible que si alguien se cree un ángel o un dragón se le permita defender la idea de que tiene esos “géneros”. Se ha desvirtuado tanto la lucha por la igualdad de derechos, iniciada por el feminismo, que se ha salido de control.


Aquí donde vivo ya hay planillas de datos que colocan género masculino, femenino, otro. Y yo me pregunto ¿qué se coloca en “otro”? Porque es una opción abierta, “otro” puede ser “jirafa” y estaría bien. Es lo que yo interpreto.


Ahora me hago otra pregunta, ¿que yo coloque “jirafa” en la sección género elimina mi condición de mujer? O sea, ¿dejo de ser mujer porque me creo jirafa? La respuesta es NO. Si acaso, soy una mujer que necesita ayuda psiquiátrica.



Quizás estarás pensando que soy exagerada, pero a ese punto de negación de la verdad estamos llegando. Es preocupante y hay que ser defensores de la verdad. Porque la humanidad tal como la conocemos tiene un funcionamiento, tiene reglas, tiende un orden.


Si vamos a romper con él, entonces, también debemos aceptar el hecho de que, tal como lo conocemos, este mundo no va a existir más. ¿Estamos listos para una humanidad donde la familia no exista? Solo por dar un ejemplo. ¿Estamos preparados para tener sexo virtual y que ya no nos reproduzcamos naturalmente? Entonces tendremos que aceptar una forma de vida que no es la actual.


Dejo este artículo como reflexión y para que nos preguntemos dos veces qué es lo que estamos apoyando y qué información estamos transmitiendo. Asumir la verdad con responsabilidad. ¿Qué opinas? Espero tus comentarios.

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