La Mejor Forma de Trabajar

Updated: Oct 17, 2018

Vivimos caminando sobre un mundo que explota de individualismo, donde darle la mano a la persona que viene al lado es un sacrificio, ayudar a quien necesita subir un escalón nos implica salir de nuestro eje tan bien armado y "perder tiempo".


Ayudar se volvió un sacrificio. O eso nos muestran. Casi nadie habla de los beneficios, de la alegría de compartir el camino. El tipo de trabajo que acostumbramos está marcado por la competencia, el mundo laboral se dedica a arrancar cabezas, destruir sueños. Si bien es verdad que dentro de un trabajo podemos conocer personas excelentes, que acompañen ese proceso, que nos ayuden, generalmente ese vínculo se ve alimentado mientras dure la relación laboral, porque es cuando se vive en la misma sintonía. Se unen fuerzas para soportar las durezas de la vida laboral.



Y es horrible ver tanto individualismo, tanta falta de empatía, de velar por alguien que no sea yo, de cuidar solo mis intereses.

Hay una canción que cada vez que se me cansa un poco la esperanza, y el ánimo no me abraza, me acaricia los oídos y me lo recuerda todo. Nos cuenta que el mundo está lleno de dragones que van a querer comerte el cuerpo, haciéndote trabajar mil horas, sin descanso y sin parar, llenándose la boca de gritos, de insultos, de rabia. Dragones que te escupen fuego en medio de la cara, solo para recordarte que no sos nada, que no sos nadie. Que solo vales por el dinero que tu trabajo genera. Y apúrate y vendé, no pierdas tiempo, hacé, construí, cociná, serví, llamá, corré, poné, sacá, lo que sea necesario, pero hacelo ya, es tu trabajo.

Lobos feroces que te tratan como un número, sin nombre, sin historia, sin personalidad.




¿Cansancio?

¿Hambre?

¿Malos momentos?

¿Preocupaciones?


Nada de eso, los problemas quedan afuera del trabajo, en la puerta de entrada y está absolutamente prohibido su ingreso. Somos maquinas. Somos pierdas que no sienten y solo producen. Somos números. Somos lo que necesiten que seamos.


Les vendemos nuestro tiempo por un sustento, perdemos la potestad de nuestra vida.


Y cuando queremos salir a conquistar el mundo, a conocer el país de las maravillas con el que tanto soñamos entendemos que la realidad pega duro y te despierta de una bofetada: los cuentos de hadas no existen, nadie va a salvarte.


Pero aun hay esperanzas. Hay una verdad muy bien guardada que es clave para que puedas conquistar todo aquello que querés. Tenemos que romper con el individualismo, hay que salir a conquistar el mundo en equipo.


Trabajo en equipo no es solo unir fuerzas un ratito para cumplir con determinadas tareas, y entender que “están todos para la misma”. Formar un equipo es mucho más que eso.

Es formar una familia. Se comparten miedos, inseguridades y alegrías. Cada integrante tiene la humildad de reconocer que siempre va a aprender de los demás, que no tiene la llave secreta de la verdad, que el conocimiento se comparte.



Es verdad que si camino sola puedo llegar más rápido, pero no tan firme.


Dos manos escalan una montaña, pero cientos de ellas la construyen, la fortifican y pueden contra todo.


Crear cadenas y redes de contención, motivación y ayuda mutua es la clave del éxito.

Es verdad que si camino sola puedo llegar más rápido, pero no se disfruta tanto, no se obtienen las mismas recompensas ni se crece de la misma manera. Nadie puede cargar las cruces de nadie, pero las cargas compartidas se aligeran y se sobrepasan mejor. Nadie puede vivir la vida de nadie, pero el simple hecho de tener un espacio donde desahogar ese peso, hace la vida más ligera.


Si tu camino es el del éxito absoluto, es fundamental que tejas los hilos de un equipo firme y resistente, donde las partes se sientan a gusto. Es inevitable crear este tipo de familia, un espacio para compartir y no competir, donde se genera un clima intenso de productividad y crecimiento personal.


Y comienza a sonar la canción nuevamente, la esperanza se pone atenta, el corazón se alegra, porque nos habla y nos canta que sí es posible hacer realidad los sueños…


Es una simple canción infantil, pero lo entendió todo: ese mundo loco, diferente, fuera de lo común con el que soñamos en esta familia emprendedora sí es posible, sí podemos hacerlo realidad.

La verdad está escondida ahí frente a tus ojos: si tenemos una base firme junto a nuestro equipo, las manos son tantas que constantemente vamos a tener de donde agarrarnos, a quien ayudar y de quién aprender.


Formar un equipo, formar esa familia que te alienta a seguir, que sigue contigo, transforma tu realidad de una forma increíble. Saber que hay personas allá afuera dispuestas a seguirte y a guiarte, a darte ánimos, a compartir, es una sensación mágica. Es mucho más que una amistad, es la certeza de que vamos a escalar hacia la cima cueste lo que cueste y nadie se va a quedar en el camino.


"Y a los demás que sueñan como tú sueñas Y aquel país nacido de fantasía Será tan cierto algún día Como un pedazo de pan"*

Y el país nacido de fantasía lo vamos a hacer realidad, en equipo, en familia, en conjunto, compartiendo.



>>Nos vemos en la cima! No olvides dejarme tu comentario.





* - "El país de las maravillas" - Canciones para no dormir la siesta

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