La Mejor Forma de Manejar la Frustración

En nuestra niñez y adolescencia se nos prepara para el futuro, como si la vida real fuera a empezar después de que terminemos nuestros estudios. Antes de los 15 años aproximadamente hay que dar respuesta definitiva a esa pregunta que nos hacen desde siempre: ¿Qué querés ser cuando seas grande?

El plan es algo así como nacer, crecer, estudiar, recibirse, trabajar, casarse, tener una casa, un auto, un par de vacaciones y morir.



¿Qué pasa cuando empiezan a correr los años y ese plan no se alcanza?


¿Basta solo con cambiarlo? Sí, claro que se puede ir contra corriente y cambiar lo que se espera que hagamos. Pero, el problema es al antes, el proceso que empieza cuando nos damos cuenta de que no estamos haciendo las cosas de esa forma y la aceptación de que esa vida no es para nosotros.


Constantemente en Sé el Jefe hablamos de tener la vida que merecemos, de construir a la persona merecedora de esa vida y de esas metas.

Ahora bien, de lo que no hablamos mucho es de lo que ocurre en el punto medio, exactamente en el quiebre: la frustración de saber que no cumpliste con el plan, de que no tenés tu título a la edad que deberías, de que tenés 30 y no te casaste o de que tenés 30 y ya te separaste; no hay hijos, o ya hay hijos; no hay carrera o la hay pero demasiado larga, no haces las cosas a tiempo y forma.


Y por naturaleza, porque somos así, tendemos constantemente a la comparación con la persona del al lado. Que si le va mejor, que si tiene más éxito, que si ha fracasado (para sentirnos mejor) y eso no es más que una pérdida de tiempo. Cada quien tiene su ritmo, tiene su propio reloj. Si vas a mirar que sea para impulsarte no para compararte.


Llega cierta edad en la que ya sabemos qué queremos para nuestra vida. O al menos eso nos hacen creer. Tengo un amigo, por ejemplo, que cuenta 40 años de vida y varios meses y aún sigue buscando su lugar, su porqué. ¿Cómo es posible eso? ¿No se supone que a los 40 ya tenemos la vida resuelta?

Nada de eso. Y sin embargo, la frustración se hace presente porque el peso social es fuerte. Esperan que antes de los 30 sepamos quienes somos, qué queremos, que vamos a hacer. Que elijamos un camino y vayamos bien firmes por él, el camino que se supone planeamos a los 20.


Bien, tengo casi 28 años y aún sigo buscando la respuesta a muchas cosas.


Varios de los mitos con los que crecí se fueron derrumbando con el pasar de los años y sé que muchos otros lo harán también, pero hay algo diferente en mí que me ha ayudado muchísimo: transitar la frustración.


Hay dos formas de enfrentar los problemas de la vida: buscar una solución o quejarse de ellos, sin hacer nada. Para encontrar una solución, según lo veo, es necesario aprender a soportar la frustración, saber adaptarse a los cambios y entender que la vida no es el cuento de hadas que nos prometieron.


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Vamos, venimos, andamos por la vida buscando el camino, vamos, venimos, pegamos la vuelta… pero lo importante es ¿hacia dónde estamos yendo?


Mientras encontramos esa respuesta pasamos por una etapa de frustración importante, se desmoronan los objetivos que nos habíamos planteado, el esquema comienza a cambiar y cuanta más resistencia pongamos, más duele el cambio.

Sin embargo, la aceptación es de mucha ayuda.



En una búsqueda rápida en Google encontramos que frustración es: “imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo”. Los deseos de la infancia, los deseos de la adolescencia se convierten en una necesidad que debemos cumplir, en una obligación que hace que el peso en la espalda no sea soportado.

Ser lo que nuestras familias esperan, ser lo que la sociedad espera, ser lo que la pareja espera, ser lo que los hijos esperan, ser lo que el mundo me dice que tengo que ser. No solo nosotros idealizamos, también somos idealizados y cuando no podemos cumplir con esas expectativas nace la frustración.


Déjame decirte algo: está bien que no puedas. Porque esa carga no es tuya, incluso la que crees que es, no lo es.


Solo tenés que hacerte responsable de tus metas y tus objetivos. Entender que sos una persona, que sos humano, y vas a caer mil veces, vas a cometer muchísimos errores y está bien que así sea, es la forma de aprender.


Frustrarse cuando algo no sale como esperamos es perder el tiempo, si de verdad te comprometes con tus metas, le vas a buscar la vuelta y la forma hasta encontrar la manera de cumplirlas. A veces para, pensar, respirar hondo ayuda mucho, hacer un lista de los logros, de aquellas cosas que cumplimos, de las sorpresas positivas que hemos tenido.


Aceptá que la vida es un camino, es una búsqueda de quienes somos, de nuestro propósito, y no importa la edad que tengas: si te lo propones lo vas a lograr.


Y vos, ¿cómo te llevas con la frustración? Espero tus comentario.


Nos vemos en la cima!



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