La ley del espejo (o cómo aprender de tus circunstancias)

¿Qué nos dice la ley del espejo? Como toda ley, es un postulado simple que se cumple independientemente si tienes conocimiento o no de ella. Dicho esto, la ley del reflejo no es una excepción y es muy simple: Todo lo externo es un reflejo de ti.



Todo cuanto esté ocurriendo en tu interior, se verá manifestado fuera de ti en forma de relaciones, situación económica, enfermedad o salud y, en general, en forma de cualquier circunstancia en tu vida.


Un reflejo no es nada más que eso y no puedes cambiarlo. Así de simple, porque el espejo no arroja ninguna imagen que él haya creado. El espejo no es creativo, solo replica y muestra exactamente lo que le es mostrado a él.


La lucha con el espejo


Imagina que un día te miras al espejo y no te gusta el reflejo. Entonces, comienzas a querer cambiarlo dándole golpes, intentando maquillarlo, peinarlo, lavarlo. Suena a locura pura y dura, ¿verdad? Tú sabes que si quieres ver algo diferente en ese espejo tendrás que cambiar tú.


Pero por muy descabellado que suene ponerse a luchar contra un reflejo, es precisamente eso lo que hacemos en la vida. Vivimos cada día luchando con espejos, es decir, con otras personas y con nuestras circunstancias. Queremos corregir lo que no nos gusta en el mundo que vemos.


Así como la lucha con el reflejo del espejo de tu baño es ridícula, lo mismo aplica para tu lucha con el espejo de la vida. No puedes cambiar nada afuera, solo adentro. Tú eres el motor del cambio del mundo, pero no porque te unas a miles de causas para salvarlo, sino porque dentro de ti está la capacidad de vivir en paz con todo lo que te rodea.



Entiende el mensaje del espejo


El problema radica en que no vemos el mensaje que nos comunica el espejo. Nos concentramos en el mensajero y eso nos impide aprender las lecciones. Pero, el mensajero es solo un instrumento que tu subconsciente usa para hablarte de lo que ocurre en ti. Querer descargar tu ira con el mensajero porque te trajo una factura que no quieres pagar, es absurdo. Tú no te la pasas insultando al cartero por cada cuenta que debes pagar.


Entiende el mensaje, enfócate en él y haz los cambios dentro de ti. Es tan simple que parece una broma. Lo complicado es pasar la vida reaccionando con lo externo y nunca mirar hacia adentro y, sin embargo, así vivimos.


Antes de echar afuera tu rabia, qué pasaría si te preguntaras ¿qué hay dentro de mí que activó esta rabia? ¿qué me dice la vida cuando todo lo que me encuentro es conflicto? Lo más seguro es que la rabia te la haya activado alguna información o creencia que se aloja en tu inconsciente. En el caso del conflicto, lo que te muestra es que están en permamente conflicto dentro de ti.


Deja de entretenerte


Estamos tan sumergidos en lo que vemos afuera, que nos perdemos la solución. Hace unos días me puse a buscar videos de Youtube acerca de cómo enfrentar una crisis económica. Y una de las formas de hacerle frente es comprendiendo que la falta de abundancia externa es resultado de una vida interior poco abundante.


Ese mensaje me hizo mucho sentido y me puse a escribir de qué manera no estoy siendo abundante en mi interior. Por ejemplo, no dedicarme tiempo para relajarme, disfrutar y hacer lo que me gusta es una forma de negarme la abundancia. ¿Cuánto comparto con los demás? Y al compartir no me refiero a cosas materiales solamente, sino a encuentros, información, tiempo, dinero, cosas, etc.


Esos son indicadores de que es imposible vivir abundancia económica afuera, si mi vida interior es pobre. Si no medito, si no me pongo a crear, si no comparto mis dones o cualquier cosa que me haga bien, si no me cuido, si no hago lo que amo.


Nos pasamos la vida entreteniéndonos con cualquier cosa, sin ocuparnos de lo verdaderamente importante: nosotros mismos.



Deja de pelearte con cada espejo


Pelea menos con tus seres queridos y hazte más preguntas, busca más información en tu interior. Deja de maldecir las cuentas, las facturas y a tu trabajo y comienza a buscar formas creativas y apasionantes de ayudarte a ti mismo y a otros. Deja de querer cambiar el mundo y comienza a cambiar tu mundo.


Una persona que está en paz consigo misma, estará en paz con lo que la rodea y, por lo tanto, no tendrá necesidad de dañar, de ofender ni de atacar. Al no sentir esta necesidad, su relación con el mundo será de armonía. Esto se traduciría en: menos contaminación, uso efectivo de los recursos, más servicio, más soluciones, menos guerra, menos depredación.


La solución es tan simple y, sin embargo, no la vemos. Creemos que son temas de gente hippie o new age. ¿De verdad nos ha servido pelear con los gobiernos, promover guerras y crear separación? Si miramos ese espejo que se llama mundo, nos daremos cuenta de que no ha servido de nada. El mundo necesita más personas felices, es decir, en un estado de paz sostenida.


Necesitamos enfocarnos en nuestro cambio interior para poder ver un reflejo más amable de la realidad.


Y tú, ¿qué ves en tu espejo?



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