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Historias de Héroes | Episodio 001


Hay algo que yo sé de ti, sin conocerte: Independientemente de tu nacionalidad, religión, edad, sexo, capacidades, o situación socio-económica... quieres algo más de la vida. Todos, siempre, queremos algo más. Es parte de la naturaleza humana. El "problema" es que la amplia mayoría de nosotros, nunca, jamás, vamos a hacer nada al respecto (y en algunos casos, ni siquiera reconocerlo). Pero no todos los hombres son pasivos frente a sus sueños (sin importar cuan ambiciosos éstos sean), y a lo largo de la historia, han existido hombres y mujeres, quienes, enfrentándose a los más grandes obstáculos, lograron cosas extraordinarias, y, a su paso, construyeron el mundo como hoy lo conocemos. Esta nueva Serie, escrita por nuestra nueva colaboradora María Raquel Curbelo Iriarte (Uruguay)"Historia de Héroes", es sobre ellos. Que sea de tu agrado, y te motive a ser más de lo que eres...

"Un Hombre, un Sueño, un Mundo"


Estrella Argeada de Macedonia

Si yo les digo que nació en Pella, quienes me conocen, sabrán de quién hablo, porque saben que amo la historia, y ciertos personajes, en particular. El resto, no tendrá idea. Entonces, lo mejor es presentárselos. Hablo de un hombre que nació hace casi 2500 años, y aún es recordado. Amado por muchos, admirado por la mayoría de los pueblos y las épocas, ha trascendido su tiempo, y el manto de olvido que éste trae sobre las personas.. Mucho se ha escrito, en todos estos siglos, acerca de él. En su tiempo, fue amado y odiado, casi con la misma intensidad. Mientras algunos lo seguían con el respeto y la unción de un ser extraordinario, otros lo denostaban por sus inmensas campañas militares, y por su extraña manera de pensar acerca de cómo lograr la convivencia pacífica entre todos los pueblos. Lo que él llamaba “la paz macedónica”. ¡Ups! Claro que hablo de él: Alejandro III de Macedonia, hijo de Filipo de Macedonia y Olimpia de Epiro. Con el tiempo, sería reconocido como ALEJANDRO EL GRANDE.


A pesar de todo cuanto sus biógrafos contemporáneos nos han dejado, siempre queda la duda sobre la veracidad de una historia, contada por alguien que recibe un pago por ello, que es consciente de que escribe sobre su rey, muchas veces, en su presencia, y sabiendo que éste, además, es un guerrero formidable y muy irascible… Por eso, creo más objetivo, observar a la distancia, como el águila que se eleva para visualizar mejor su área de caza, y sus presas. Los testimonios indirectos, muchas veces guían a los investigadores, con mayor precisión que los explícitos. Entonces, tengo dos opciones: darles una extensa clase de historia, incluyendo amplia bibliografía sobre este personaje, que abarque escritores de todas las épocas, o puedo contarles por qué lo admiro desde que tenía 9 o 10 años.


Alejandro Magno en batalla

Más allá del mito que, como suele suceder, engrandece, embellece, deslumbra, o deforma las memorias de los hombres y sus gestas, están los testimonios tangibles, visibles, de su obra. Siendo niña, llegó a mi clase un nuevo compañero. Su apellido era irreproducible – al principio, después nos acostumbramos a su sonido casi musical-. Luego de unos momentos de cierta timidez, comenzó a hablar. Lo primero que le preguntamos fue “¿Cómo te llamas?”. Su pequeño cuerpecito pareció agrandarse cuando gritó su nombre: “¡Alèxandros!”, y una gran sonrisa se dibujó en su cara. Sorprendidos por el orgullo con que lo dijo, y movidos por la curiosidad, preguntamos a nuestra maestra, y ella nos contó, por primera vez, y a grandes rasgos, la historia del primer “Alejandro” conocido. Pasados unos años, estudiaría, ya en Secundaria, sobre Grecia y sus héroes. A partir de ahí, he leído ávidamente , todo lo que he podido sobre él.


Les diré lo que más me ha impresionado siempre: el detalle constante, en amigos y enemigos, de destacar su gran tenacidad.

Más allá del mito, les decía, están las piedras talladas en el monte Ossa, donde hizo construir una escalera en diez días, para sitiar la retaguardia tesalia… escalera que, ante su promesa de libertad, los mineros esclavos terminaron en 7. Y ganó la batalla, sin combate, y sin perder ni un hombre. O el puente para llegar hasta la inexpugnable e inconquistable fortaleza de Sidón. Claro, esto le tomó 7 meses, en vez de 7 días, pero el puente aún existe. De hecho, con el arrastre del rio, se hizo tan resistente, que la isla formó una península, unida hasta hoy a tierra firme, al sur de Beirut, en el Líbano. Su condición excepcional de ser hijo de reyes, no le evitó la formación básica de la guerra, ni los estudios de todas las ciencias. Tuvo como maestro, nada menos que al gran Aristóteles, de quien aprendió matemática, ciencias, lenguas extranjeras, física, filosofía, cartografía, y mucho más… dicen que nunca dejó de aprender porque, al igual que Einstein, nunca dejó de sorprenderse ante las incógnitas de la vida y la muerte.


Su propio padre le dijo: ” Tendrás que forjarte un reino propio, porque éste es muy pequeño para ti ”.

Tenía 13 años, y acababa de encontrarse con uno de sus mejores compañeros de aventuras: el enorme Bucéfalo, su caballo.

Su intrepidez, era llamada valentía por unos, y locura, por otros. Veía sus grandes campañas, más lejos que cualquiera, porque no sólo empleaba su estrategia para la guerra, sino para crear un mundo donde cada persona pudiera vivir en paz. Fundó ciudades; fomentó las uniones interraciales; se rodeó de sabios, ingenieros, artistas, arquitectos, mejoró caminos y comunicaciones. Pero, no pudo cambiar el corazón de los hombres.


Mosaico de la Batalla de Issos

Adelantado a su tiempo, cuando murió, su imperio, que se extendía desde el Mar Mediterráneo hasta la cordillera Karakorum, en Asia, se desmembró por las luchas internas entre sus propios generales, amigos la mayoría, desde la infancia. La sed de poder sin límite de éstos, no tenía el objetivo de grandeza de Alejandro. Con él, murió su dinastía, porque sus familiares, murieron en batalla, o fueron asesinados durante las luchas por la sucesión. Fin de la historia. Entonces, ¿Por qué aún hoy, pueblos enteros lo recuerda, admiran y aman? ¿Por qué los investigadores de todas las disciplinas, buscan los rastros que dejó en sus apenas 33 años de vida? ¿Por qué sigue fascinando su personalidad? ¿Por qué es una de las pocas personas en todo el mundo, a quien se reconoce, sólo por su nombre, sin otra mención a su origen, o real genealogía? ¿Por qué, durante mucho tiempo, hubo tanto interés en que desapareciera todo lo relacionado con su persona – incluída su tumba, el reto de todos los arqueólogos-?

Cuanto más grande es la personalidad, mayor es el misterio, y la fascinación que despierta. Fue un hombre, nació y murió como todos. La diferencia radica en que lo extraordinario de su vida, no lo marcó su origen, su estatus o su educación superior. Buscó tenazmente, seguir su sueño de un mundo mejor.

Tal vez no pudo verlo, pero, sin duda, en el mundo hubo un antes y un después de él.


“Y la tierra enmudeció en su presencia”…

>> Espero tu comentario. Nos vemos en la cima!

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