¿Fe para conseguir éxito?

En este artículo no voy a hablarte de ninguna religión, no te asustes. Sino de la fe y su inevitable relación con la acción y los resultados. La fe no es un pensamiento, no es tu capacidad de imaginar, no es una emoción. La fe es certeza, se manifiesta y se fortalece en base a hechos. Pero, es preciso actuar. Como se deja claro en Sé el Jefe, sin acción no hay éxito.



A mí, particularmente, me cuesta llevar a la acción mis ideas, mis sueños y objetivos. Soy una persona de ideas, muy mental. Por esa razón, soy carente de fe. Y aunque hay momentos en que la he tenido, no le he dado el espacio para expandirse. A ver si me explico, las personas que tienen fe constantemente actúan con la certeza de que todo saldrá bien y si no, saldrá como tenga que salir. Confían en que la vida es una camino a recorrer y no se la pasan luchando en contra de eso.


La fe no tiene que ver con ser religioso, pero sí es confiar en algo superior que nos mantiene a salvo. La fe te da paz mental.


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¿Cómo se construye la fe?


La fe se construye cuando nos atrevemos a comprobar a través de nuestra propia experiencia si algo es o no es verdad. Por ejemplo, todos dicen que conseguir trabajo en un lugar determinado es mu difícil y yo vivo en ese lugar. Si yo ignoro esos comentarios y me doy el permiso de buscar trabajo con una actitud abierta, es muy probable que ese trabajo llegue. Y, además, que llegue sin tanta dificultad. De ser así, podré comprobar por mí misma que esas palabras son creencias de otras personas y que no necesariamente es la verdad para el resto.


La vida va mucho más allá de realidades individuales, va más allá de algunas mentes limitadas. Todos podemos lograr lo impensable si practicamos la fe. Cuando comprobamos algo, nuestra fe respecto a eso aumenta, pero debemos permitirnos tener fe en lo que es mejor para nosotros.



Lamentablemente, la mayoría construimos la fe en base a que lo peor puede pasar. Ponemos nuestra fe en lo negativo, en el fracaso, en la guerra y el conflicto. Es decir, estamos abiertos a experimentar sufrimiento.


Es lógico. Pocos nos criamos en un ambiente donde nos dijeran que viviéramos con tranquilidad, que el mundo era un lugar seguro y que experimentaríamos lo mejor en esta vida. Aprendimos que el mundo era un lugar peligroso, lleno de personas amenazantes dispuestas a hacernos daño. Por eso debíamos construir defensas y estar muy alertas.


Con esto no quiero decir que nos debieron contar mentiras y criarnos en un mundo imaginario. Está en nuestras manos contarle a nuestros hijos que también vivir en un mundo amable es posible, si le quitamos poder a lo negativo. Que no es que lo negativo no exista, pero no tiene tampoco porqué ser nuestra elección.


¿Cómo se relaciona la fe con el éxito?


Cuando tenemos fe en que la vida pone en marcha mecanismos para que obtengamos lo mejor de ella, el éxito es inevitable. Es la fe la que te da persistencia, constancia y disciplina, ingredientes fundamentales para lograr el éxito en cualquier cosa.


La vida te presentará desafíos, indudablemente. Pero la fe es lo que te da la tranquilidad de saber que los desafíos solo son una oportunidad de aprender. Que no son murallas que no se pueden trepar y dejar atrás. Los obstáculos no tienen por qué determinar nuestras vidas. Solo son formas de ganar maestría en algo. Con cada obstáculos nos hacemos más sabios.


Pero para llegar a ese nivel de madurez, necesitamos construir la fe. Supongamos que quieres ser un empresario exitoso. Tienes las ganas, el producto, el público y tus capacidades. Pero, comienzas a dudar y vas postergando la idea.



Con los años, la idea sigue ahí pero cada vez te genera más frustración, porque la has dejado tanto para después que ya no ves su materialización como algo posible. Por lo tanto, te preguntas una y otra vez si tú serías capaz de ser ese empresario que sueñas.


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La duda se ha apoderado de ti y de dejó dando vueltas en círculo. No puedes tener fe en esa idea, porque no la has experimentado en carne y hueso. ¿Se estará haciendo la misma pregunta que tú Robert Kiyosaki? Evidentemente, no. Su fe en que puede ser un empresario multimillonario está tan sólida que para él es natural.


¿Por dónde empezar?


Dando el salto. Dejar de pensar si algo es posible o no y lanzarte a comprobarlo. Al primer obstáculo, no puedes rendirte. Recuerda que estás fortaleciendo la fe. Ya estás prevenido en cuanto a que los desafíos surgirán, eso es parte de la vida. Si al final de cuentas, no resultara, está bien. Te quedará la convicción de que puedes actuar cuando se requiere. Te quedará la experiencia e irás mucho más sabio al siguiente paso.


Poco a poco y de forma inevitable irás obteniendo logros que impulsarán a continuar el camino. Cada vez estarás más confiado y más sereno, así como cuando aprendes a manejar un auto, lo que al principio era todo un desafío se vuelve muy natural para ti.


Ante un fracaso, no pienses en lo que no lograste, sino en que lo intentaste y ganaste la experiencia.


Cuéntame cómo está tu fe. ¿En dónde la has puesto? Déjame tus comentarios por acá.





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