El Impactante Mensaje Que Esta Cambiando Vidas

Updated: Oct 17, 2018

Fui testigo de una situación muy particular entre madre e hijo. Ella le dedicó unas palabras que deberíamos escuchar todas las personas desde temprana edad.


La madre, mientras luchaba fervientemente contra un caño roto, le pide a su hijo que caliente un poco de agua porque dicen, quienes saben, que los caños así se aflojan. Este, un poco temeroso, se niega. Ya es un niño bastante grande y tiene edad para hacerlo, sin embargo, tiene miedo. Madre, muy enojada, cansada, frustrada por el trabajo que se ve obligada a improvisar, le recrimina que es necesario que lo haga, para ahorrarle tiempo y colaborar. Le enseña, así se hace, y con su manito temblando el niño prende el encendedor y acerca la temerosa llamita… ¡fum! Prende y se apaga, me quemé grita. En realidad, pude observar que no se había lastimado, de hecho, el fuego nunca llego a tocarlo, el miedo le ganó.



Hasta ese momento me resultó una situación normal, una escena familiar.


Niño se encierra en su habitación a lloriquear, entre sollozos forzados se asoma un poquito de vergüenza y enojo. Su madre prende la hornalla y pone el agua a calentar, va hacia su hijo y lo mira fijamente. Observa sus mejillas rosadas, sus ojitos llorosos, sus manos aferradas entre sí, sentado sobre el baúl de los juguetes el pequeño, no tan chico ya, está entrando en un terreno peligroso, y ella se da cuenta de algo que nadie más hubiese notado. De hecho, ni yo misma lo supe hasta que lo expresó, en ese momento escuché a una madre decirle a su hijo cosas que si yo las hubiese sabios antes, mi vida sería otra.


Esto me hace pensar que nunca es lo suficientemente temprano ni tarde para escuchar una gran lección.


Madre mira a su hijo y contiene el impulso de abrazarlo y consolarlo, sabe que eso no va a ayudarlo. Por el contrario, le dice: “quedarte ahí sentado lloriqueando no te va a ser servir de nada.



¿Fallaste una vez? Volvé a intentarlo


No te va a servir de nada sentarte ahí a llorar, ponerte en el papel de víctima. Levántate e inténtalo todas las veces que sean necesarias hasta que encienda, así tengas que quemarte los dedos diez veces.

Pero no te rindas, porque… imagínate esto: tengo 200 dólares y se los doy a la primera persona que encienda esa hornalla, no me importa quien sea y vos tenés la oportunidad de hacerlo. Lo intentas una vez, no pudiste, lo dejas y te vas a llorar al cuarto, ahí sentado. Te estás victimizando y mientras vos lo haces viene otra persona, lo intenta 99 veces y al final lo logra. Mientras lloras y te lamentas, alguien más está iniciando su camino o incluso amasando fortunas.


A nadie le va a importar lo que te pase, sos vos quien decide qué hacer con su tiempo.


Es cierto que muchas veces dan ganas de encerrarse en el cuarto de juegos, con llave por dentro y soñar con un mundo perfecto. Sin embargo, eso no es posible, lo que sí es real es construir tu mundo perfecto, sacrificarte, sacar fuerzas de donde sea hasta que lo logres. Entre autos y muñecas no está tu futuro, está ahí afuera, salí a conquistarlo.


Las oportunidades no aparecen siempre y el miedo solo nos aleja de ellas. Hoy es una hornalla, mañana puede ser la llave que cambie tu vida, porque a pesar de que seas solo un niño podés entenderlo y tenés que saberlo: la vida le pertenece a quienes son valientes, a quienes vencen sus miedos; si no los vencen al menos los callan, toman la oportunidad igual y en el camino tratan de resolver qué hacer.


Inténtalo hasta que te sangren los dedos, llorá si así lo necesitas, pero jamás te quedes ahí sentado, victimizado, esperando que el dolor pase. Porque la vida pasa sin esperarte, los años corren, los sueños se rompen, las metas se cansan. Las oportunidades no te esperan para siempre. Intentalo hasta que te salga bien, así tengas que quemarte o cambiar de encendedor.”


Y así lo entendí, el mensaje también había hecho efecto en mí: podemos cambiar la estrategia, tener que adaptarnos, ir más rápido o más despacio, pero al final tenemos que encender la llama de la victoria, cueste lo que cueste. Porque siempre va a haber alguien más que lo haga en nuestro lugar, la oportunidad no te espera se la lleva quien la toma.


Te invito a que elijas a una persona, de cualquier edad, y le muestres esta historia. Es una lección que de seguro necesita escuchar.


>> Nos vemos en la cima!

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