¿Controlar o soltar? ¿Qué le conviene más a un emprendedor?

En los últimos años, el tema del control y la capacidad de soltarlo se ha vuelto protagonista en el área del desarrollo personal. De hecho, es un tema polémico que tiene detractores y defensores. Lo importante es comprender dónde está el equilibrio. La mayoría de las veces se asocia el control a la acción y no necesariamente las acciones conllevan al control.



En el ámbito de los negocios es muy fácil caer en el desequilibrio. El afán de los emprendedores es querer controlar todo, incluso si eso va en contra de su salud física y mental. Es comprensible que la pasión y las esperanzas que ponemos en un negocio, nos lleve a querer hacernos cargo de cada cosa como si se nos fuera la vida en ello. Porque, en realidad, muchos se la están jugando.


Veamos, a continuación, cómo podemos dar solución a esta disyuntiva que a muchos emprendedores se les presenta en su día a día.


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Acción no tiene que se control


Lo que sucede con el control es que al intervenir en un asunto queremos que este se desarrollo de la manera precisa como nuestras expectativas nos indican. En la vida la mayoría de los acontecimientos no son predecibles ni tienen por qué desenvolverse a nuestro gusto o conveniencia. He allí la sabiduría de llevar adelante cualquier empresa.


Que no podamos manipularlo todo a nuestro antojo, ni moldearlo a nuestro gusto no quiere decir que las cosas no nos salgan bien o que tiremos la toalla y no actuemos. En este juego de los negocios, se trata de actuar en base a experiencias y conocimientos, pero luego dejar que todo ocurra como tenga que ocurrir. Una vez la acción está terminado, esperamos para ver sus consecuencias y decidir si hay que enmendar o no errores.


Sobre todo, es importante estar abiertos al aprendizaje de cada experiencia. Esto es lo que nos hará actuar con más confianza en un futuro. Pensar así, puede traer muchísimas menos frustraciones.



El control desgasta


Puedes vivir la vida pretendiendo controlarlo todo, pero eso es muy desgastante. Creerás que puedes controlar a tus empleados, a tus socios y a cada aspecto de tu empresa, pero pronto te darás cuenta que no es así y la frustración no se hará esperar.


Es precisamente el control excesivo lo que hace que muchos empresarios y directivos desarrollen poca inteligencia emocional y se conviertan en una especie de tiranos autocráticos que casi nadie soporta. También es la causa de que muchos sufran problemas de salud. El gasto energético y el estrés que produce querer controlar es impresionante.


¿Se debe perder el control de todo?


No. Hay aspectos de la vida que pueden estar bajo tu control porque no dependen de circunstancias externas. Por ejemplo, tus emociones. Por mucho que creas que los demás o la vida te hacen enojar, sentir miedo o tristeza, la verdad es que toda emoción ocurre en tu interior y tú puedes gestionarlas sin que te afecten negativamente.


Tú puedes elegir con quién te relacionas, quién trabaja contigo y para ti en tu negocio, pero lo que resulte de esas elecciones no dependen de ti. Tú no puedes controlar que tu socio, por ejemplo, haga un mal papel o decida irse en un momento determinado. No está en tus manos si un empleado es ético o no, tú solo puedes evaluar su desempeño y decidir si se queda o se marcha. Caer en una lucha para que alguien haga las cosas como tú quieres es lo que no debes hacer. En vez de luchar, ábrete a una negociación y una comunicación asertiva con esa persona, si no cambia de actitud, déjala ir.


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¿Cómo aprender a soltar?


A muchas personas no les gusta el término "soltar", les parece muy onda new age. Parece que soltar fuera una cuestión de vivir la vida hippie y esperar que todo caiga del cielo. Sin embargo, soltar solo implica que una vez actúes tengas la madurez de afrontar los resultados sin pretender que sean de otra forma.


Es aceptar lo que es. Una vez aceptas, sientes alivio y si eso que está ocurriendo no te gusta, puedes evaluar de qué manera puedes cambiar tú en relación a eso, pero estando en paz. Caer en lucha con algo que al final de cuentas no podrás cambiar es lo que desarrolla conflictos innecesarios, como te mencioné en el apartado anterior.


Una persona que está al frente de un negocio tiene que tener esto bien claro. Saber dónde están los límites entre lo que se escapa del control y lo que no. Siempre cuidando los intereses de la empresa y sin causar ningún daño.


La clave está en el equilibrio


Como lo dije al principio, siempre el bienestar de cualquier negocio, persona o situación está en el equilibrio. Porque vaya que también hay empresarios con estilo "dejar ser, dejar hacer", que se van al otro extremo del abandono. Cuando se dan cuenta, se han ido a la quiebra por no haber tenido la presencia oportuna. Y cuando me refiero a presencia, no solo hablo de la física. Se trata de estar involucrado en el negocio, tomar decisiones, actuar y ser testigo de su crecimiento. Esto sin necesidad de imponerse o de querer pasar por encima de la dignidad de otros.


Cuando vivimos en el equilibrio, las cosas fluyen mejor y de manera más armoniosa. Nos abrimos mucho más al aprendizaje y tomamos decisiones de manera más asertiva.


¿Qué opinas de este tema? ¿Eres más de soltar o de controlar? ¿Has encontrado el equilibrio? Cuéntame tu experiencia como emprendedor o trabajador.





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