Cómo ser feliz en 3 pasos

Cuando pensamos en conceptos abstractos como la felicidad, la paz o el amor, enseguida nuestra mente crea estereotipos acerca de ellos. Además creemos dos cosas: que son difíciles de alcanzar y que están ligados a emociones “positivas”. En este artículo te mostraré que ni es difícil ni tiene que ver con tus emociones. Te transmitiré lo que muchos maestros y sabios conocen: Cómo ser feliz en 3 pasos.


En Sé el Jefe no solo hablamos de negocios, también nos preocupamos por tu crecimiento personal, así que disfruta de esta lectura y ábrete a nuevas ideas.



Antes de entrar en los 3 sencillos pasos para ser felices, es preciso que aclare ciertos puntos. Porque, aunque a tu ego le desagrade y le dé pánico lo que te voy a decir, en realidad lo que hay detrás del amor, de la paz y la felicidad es neutralidad. Sí, así como lo estás leyendo. De hehco, se considera el estado más elevado de la consciencia.


Pero la neutralidad no como la falta de compromiso y la apatía por vivir, es una neutralidad relacionada con dos elementos: certeza y serenidad. La certeza de que pase lo que pase estarás a salvo y la serenidad que eso conlleva.


Puede que no creas en Dios, pero digamos que podrías aceptar que hay una Inteligencia Universal que fue capaz de crear todo lo que hoy ves y lo que no ves. Es comprensible que no creas en Dios (en el caso de que sea así), pues es una palabra cargada de un tinte religioso que ha hecho que muchos la aborrezcan.


Ponle el nombre que quieres, pero sabes que hay un Universo y que formas parte de él, nunca te vas a ningún lado, ni luego de la muerte física. Siempre estás en el Universo, pues ya la física descubrió que la energía no se destruye, sino que se transforma.


Al tener certeza de esto, ya nos da un poco de alivio y de descanso. Nuestra mente se empeña en asustarnos, en sentir que debemos defendernos, en que todo es una guerra si quieres lograr algo, que la vida es dura y bla bla bla… ¿Por qué si te has empeñado siempre en pensar que todo es difícil y eso te hace infeliz, no cambias la idea? Puedes pensar que en realidad vivir es más fácil de lo que parece, quien lo hace difícil eres tú con tus creencias erradas.


Pero, vamos a seguir desarrollando la idea con los pasos para la felicidad.


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Paso 1. Elimina la crítica


Criticarte o criticar a los demás es una forma muy dura de llevar la vida. La crítica va encausada hacia la observación de lo que está “mal”. Es un poco menos radical que un juicio, pero igual de peligrosa.


La crítica es una cháchara sin profundidad, es complacer un deseo banal de hablar mal de alguien. Es hablar por hablar. Es también creer que por criticar a otros nos sentiremos un poco mejor con nosotros mismos. Es algo así como “mira lo que hace, qué horror”, al decirlo creo que me estoy excluyendo de eso tan desagradable que la otra persona hace.


Como estamos hablando de temas del SER, la crítica no aporta nada beneficioso, todo lo contrario, nos vamos llenando de basura. Sin darnos cuenta nuestro lenguaje y nuestro pensamientos se van encargando de acumular información poco saludable.


No hablemos de la autocrítica, que es más tóxica aún porque es doble puñalada. Es decir, tú eres la fuente y el receptor al mismo tiempo de la crítica. Doble veneno.



La crítica, entonces, es un perturbador. Sin ser consciente quizás, cuando la ejerces te hace sentir mal y comienzas a manifestar en la realidad experiencias indeseadas. Comienzas a recibir todo aquello que das y poco a poco te vas sumergiendo en un entorno de crítica.


Estarás expuesto a ella constantemente, te sentirás amenazado y atacarás con más crítica. Hasta que te das cuenta de que vives una mini guerra diaria y no te explicas por qué no tienes relaciones armoniosas, por qué te enfermas o no logras ser próspero.


Elimina la crítica y notarás como tu vida se calma, comienzan a fluir mejor tus relaciones y estarás más abierto a recibir los regalos que ella te trae.


Paso 2. Elimina la queja


Ya esto se nos hace un poco más complicado. De hecho te estarás preguntando “¿si no hablo de los demás y tampoco me quejo del mundo, de qué diablos voy a hablar?” Eso es lo lamentable, parece que si dejamos de criticar y de lamentarnos ya no conseguiremos establecer una conversación decente con los demás.


Pero quién dijo que el lenguaje sirve a propósitos tan bajos como estos. Puedes usarlo para hablar de soluciones, ideas creativas, de cómo ser mejor o cómo dar tu aporte en cada pequeña cosa. En vez de quejarnos podemos ofrecer ayuda, recordar bonitas experiencias, en fin hay muchas cosas constructivas de las que podemos hablar. Pero nos acostumbramos al muro de las lamentaciones.


La queja te deja atrapado en un círculo vicioso de buscar siempre culpables. Cuando buscas culpables externos o internos te incapacitas para encontrar respuestas y soluciones creativas a los desafíos que se te presenten.


Y si te quejas en extremo causarás la huida de los demás. En el fondo, a nadie le gusta la queja excesiva, les fastidia. Fastidia porque sin saberlo estamos claros en que cada quien es responsable de su vida. Para eliminar la queja pregúntate más a menudo cómo puedes cambiar tu realidad y lo que esté en tus manos hacer, hazlo.


Paso 3. Elimina los juicios


Los juicios son sentencias que anulan posibilidades. Cuando juzgas ya hallaste el culpable y los sentencias por toda la eternidad. No hay posibilidad de ver nada más y ahí se cierra el asunto. El problema con el juicio es que llegará un momento en el que te perderás de tantas cosas que dejarás de aprender y de evolucionar.


Cuando dices que algo es malo y lo rechazas, no te das la oportunidad de ver el regalo en ello. Siempre hay algo que aprender de todas las personas y las situaciones de la vida. Si te enfocas en juzgar el efecto y no en comprender la causa de las cosas, cada vez te volverás más agresivo y menos compasivo.



El otro problema con el juicio es que por lo general se te devuelve, como un boomerang, porque la vida es sabia y a como dé lugar te hará experimentar eso que juzgaste. Si en ti no hay un nivel de consciencia alto, no entenderás por qué te suceden las cosas, ni para qué te suceden, entonces volverás a la queja y a la crítica, haciendo de todo esto un círculo de inmensa infelicidad.


La felicidad es un estado permanente de serenidad. Al estar sereno, puedes ver la vida de una forma más fácil y ver los caminos más apropiados para ti. Al cumplir con esos 3 pasos estarás despejando el camino, eliminarás conflicto y te centrarás más fácilmente en lo que realmente deseas. La felicidad no es brincar todo el día de alegría, ni vivir en éxtasis o en placer, esas son solo emociones pasajeras. La verdadera felicidad es permanente, no es cosa de un momento afortunado.


¿Qué opinas de estos 3 pasos? ¿Qué sentiste cuando te hablé de la neutralidad? ¿Qué quieres para tu vida? Te leo.

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