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¿Cómo Comprar con la Cabeza y Mejorar tus Finanzas?

Una de las razones por las que llegamos sin dinero a fin de mes es por las compras compulsivas. Ni qué hablar de las temporadas en las que el consumo masivo se hace sentir, como en Navidad. Es necesario aprender a comprar con sangre fría y así manejar el dinero de una forma más inteligente.



En Sé el Jefe nos preocupamos por tu educación financiera, así que abre tu mente y toma en consideración las recomendaciones presentadas en este artículo.


Si pretendes tener unas finanzas personales y de negocios saludables debes empezar por evaluar tus gastos, porque es allí donde se revelará el problema y la solución al mismo tiempo. Hay ciertos hábitos que puedes integrar en tu vida diaria para que consigas comprar de forma inteligente sin afectar tu bolsillo, pero sobre todo permitiéndote lograr las metas que te has propuesto.


Veamos de qué se tratan estas prácticas para comprar con la cabeza y parar la impulsividad:


Lee también "¿Es importante la inteligencia emocional en los negocios?".


Antes de comprar espera 72 horas


Es preciso dejar de ver como urgentes aquellas compras que realmente no lo son. A menos de que sea una emergencia (y para eso debes destinar una parte de tu presupuesto anual), todo lo que piensas comprar puede esperar un poco, al menos 72 horas.


¿Qué sucede cuando te das un plazo de tiempo para tomar la decisión? La impulsividad disminuye, dejas enfriar las emociones del momento y puedes pensar más serenamente sobre tu compra. Generalmente, te das cuenta que ese objeto o servicio no era indispensable en tu vida, a veces, hasta te hace consciente de que no apunta a mejorar tu calidad de vida.



Lo que sucede es que te da tiempo de darte cuenta de las razones por las que querías comprar desde un principio. Y esas razones no siempres son las más racionales. En ocasiones, queremos comprar algo porque creemos que nos hará más felices o sentirnos mejor, o para transmitir una imagen de status social para ganar aceptación. Ninguna de estas son razones para comprar algo, en primer lugar, tu felicidad no puede depender de algo externo y, en segundo lugar, tampoco puedes vivir de la opinión de terceros.


Planifica tus compras


En vez de comprar en piloto automático, incluye en tu plan semanal, mensual y hasta anual las compras que vas a hacer. Cuando hablo de compras me refiero a todo lo esencial y lo no esencial. Pon especial atención a aquellas que no son indispensables y procura decidir bien cuáles serán y con qué activos las vas a pagar.


Esta planificación te hará plasmar de forma consciente y premeditada lo que son gastos e inversiones. Lo que mejor te funcionará es prever las emergencias (creando un fondo) y planificar todos los egresos. De igual forma, hacer esto te ayudará a discernir entre lo que es importante para tu vida y la de tu familia a largo plazo (si la tienes) y todo aquello que solo trae satisfacción en el momento, reduciendo la conducta de inmediatez que tanto afecta las finanzas.


Prefiere calidad por encima de precio


Cuando hay ofertas las compras compulsivas suelen aumentar. Por eso, los comercios juegan tan bien con ellas y hacen buenas ventas en temporadas de rebajas. El Black Friday es un ejemplo perfecto para ilustrar las compras por emoción.


No te digo que no compres absolutamente nada en oferta, pero evalúa bien si vale la pena. La calidad de un producto, por lo general, se paga caro. ¿Por qué? Porque un producto de calidad garantiza más años de vida útil, por lo tanto, en el largo plazo es sinónimo de ahorro. La sabiduría popular no se equivocó en este aspecto “lo barato sale caro”.


También te uede interesar leer "La Mejor Inversión de Todas".



Todo lo que compres muy barato es casi seguro que tendrás que reponerlo muy pronto, incluso, hay casos en que lo tienes que hacer en cuestión de meses y hasta días. Aprende a detectar la calidad de los productos y no dudes en adquirirlos si aprueban el examen.


Por ejemplo, si necesitas unos zapatos compra unos de piel real, no sintética. Los zapatos cuando son de calidad pueden durar hasta 10 años, si los sabes cuidar y no los usas excesivamente. Esto es preferible a que tengas que renovar un par cada seis meses o cada año. Si sacas bien tus cuentas, comprar barato es mucho más costoso con el pasar de los años.


Además, tú quieres rodearte de calidad, no de cantidad de cosas sin ningún valor en tu vida.


Cuando estés mal de ánimo no compres


Las emociones nublan nuestro pensamiento. Ponen un filtro que distorsiona todo aquello que percibimos. Comprar desde la emoción no te dará buenos resultados. ¿Qué decisión buena puede nacer de un estado emocional negativo? Muchas mujeres, por ejemplo, cuando están tristes se refugian en las compras, esto les da una adrenalina momentánea. Pero al pasar el tiempo se dan cuenta de que están llenas de objetos inservibles y de deudas, que es lo peor de todo.



Compra educación


Invierte tu dinero en ti. Compra libros, cursos, terapia, coaching, en fin, todo aquello que te ayude a crecer personal y profesionalmente. No solo aprenderás mucho y crecerás como emprendedor, también recogerás frutos económicos de esa inversión. Piensa en grande y piensa a largo plazo, es la cura para el gasto descontrolado. Ve a lugares como Sé el Jefe Store, donde encontrarás un montón de infoproductos y sesiones de coaching con Héctor Rodríguez Curbelo.



Tu formación nunca debe considerarse como un gasto, sino como una forma de invertir en tu futuro.


¿Cómo compras tú? ¿Estás en piloto automático o te planificas? Cuéntame tu experiencia.

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