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5 Beneficios de Ponerte en Ridículo


Nos pasamos la vida tratando de evitar ponernos en ridículo. Pasar vergüenza no le gusta a nadie, pero ¿nunca te preguntaste si sería beneficioso ponerse en ridículo? ¿sabías que hasta es algo que se puede monetizar? Eso que evitamos tanto a veces puede ser la clave de nuestro éxito. Si Madonna tuviese miedo de hacer el rídiculo sin duda, no sería Madonna.



Desde hace un tiempo empecé a estudiar teatro y la base desde el principio ha sido ponerse en ridículo, hacer ejercicios que nos obliguen al error y a la vergüenza, no para pasarla mal sino que el objetivo es exponerse frente al grupo, para así el día de mañana cuando estemos arriba de una escenario la cosa no sea tan terrible.


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Recuerdo cuando era estudiante y me moría de la vergüenza cada vez que me equivocaba frente al grupo, las risas nunca faltaban. Hacer el ridículo es lo que menos quería. Sin embargo, con los años he aprendido que si yo misma me río de mis equivocaciones y papelones, no me afecta que el mundo entero lo haga. Cuando quise ser fuerte, más débil fui; cuando me animé a ser humana, a ser vulnerable, fue cuando me convertí en ese persona fuerte que siempre quise ser. Antes de ser mi propia superheronía, tuve que ser mi mayor fracaso, aunque en realidad hoy no lo tomo como un fracaso, sino como una parte del aprendizaje.


Por eso hoy quiero compartir los 5 beneficios que descubrí cuando empecé a hacer el ridículo.


1. Pérdida total o parcial de la vergüenza. Si como yo sos una persona tímida vas a entender perfectamente lo horrible que es exponerse, absolutamente todo te avergüenza. Y si no lo sos, de igual forma lo vas a saber, porque en algún momento todo el mundo ha pasado vergüenza por algo. Pero cuando afrontamos esa timidez, salimos de la cascara en la que nos refugiamos todo comienza a ser más divertido. Empezar de a poquito a hacer esas cosas que siempre quisimos y la vergüenza nos impide. Cantar en un karaoke, hablarle a la persona que te gusta, contar un chiste en una reunión, bailar como si nadie te estuviera mirando, y todo eso que se te ocurra. Una vez que lo hagas, la próxima vez va a costar menos, y la siguiente a esa ¡mucho menos! Y así hasta que la vergüenza y la timidez se van a tomar una larga siesta.


2. Es mucho más sencillo reconocer tus errores. Cuando entendés que el camino tiene más errores que aciertos, y nada mejor que reírte de ellos, es más fácil que puedas aceptar errores más grandes, y gracias a ello el ego (que se alimenta de las automentiras) va disminuyendo. Antes de aprender a caminar nos caemos miles de veces, antes de dominar la bicicleta, nos damos contra el suelo miles de veces, y así pasa con todo. Nos equivocamos, es verdad. Nos equivocamos y cuántas veces por esos errores perdemos más de lo que imaginábamos, pero reconocerlo es la forma de seguir adelante y no condenarse por un error.


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3. Es más probable que ganes. Como dice esa frase ancestral: "quien no arriesga no gana", y la vergüenza a veces puede más que el miedo. Por no hacer el ridículo evitamos hacer esas cosas que tanto queremos, desde cantar en el karaoke como presentarse a esa entrevista que tanto anhelamos. Si deja de importante la opinión ajena (motivo por el cual nos avergonzamos) es más probable que tomes ciertos riesgos, y por ende vas a tener más chances de ganar, que si no haces nada. Además, cada vez vas a tener valor para tomar caminos más arriesgados.


4. Aprender a reírte contigo, y no de vos. Esto es sumamente importante, no se trata de ridiculizarte y pasarla mal, la idea es que puedas reírte de tus errores, aprender y no dejar de hacer algo por vergüenza. Reírte a carcajadas si alguien te rechaza, si te caes en público, si se te enredan las palabras dando un discurso. Es una buena forma de no reprocharte una equivocación, porque según dicen errar es de humanos, ¿verdad? Y salvo que seas de otro planeta, naciste para aprender de los errores, para superarte y ser cada vez mejor. El error es el mejor maestro, entonces si no podemos evitarlo, ¿Por qué no reírnos? Si lo miramos de forma positiva es más probable que aprendamos de él que si lo hacemos desde el reproche y nos avergonzamos.



Siempre que tengas la duda, hacelo y si no es como esperabas, si quedas en ridículo ¡disfrútalo! Para la próxima sabes que por ese lado no va.


5. Vas a convertirte en un imán y eso puede monetizarse. ¿Lo pensaste así alguna vez? Una persona carismática siempre tiende a ser el centro de atención, y como a vos no te importa quedar en ridículo con nada, la gran mayoría no se va a burlar sino que van a festejar y seguir lo que haces. Hacer por ejemplo videos graciosos para YouTube, Instagram, Facebook, etc. Es un buen ejemplo. ¿Cuántas personas conocemos que comenzaron así? No olvides que si ofreces más de lo mismo, nadie va a querer comprar (o seguir). Date a conocer al mundo con tu talento, aprovecha el tiempo en el que vivimos, que hasta ser un contador de chistes se puede monetizar. Si perdés la vergüenza, el mundo cabe en la pantalla de tu celular y gracias a eso vas a llegar a miles. Y no solo tiene que ver con el humor, en todos los casos, porque si querés promocionar tu negocio por ejemplo, si lo vas a hacer desde las sombras el resultado va a ser mil veces más bajo que si mostras tu cara.


Y estás son los 5 beneficios que tiene exponerse al rídiculo, puedo asegurarte que la vida comienza a tener un gusto más dulce. Muchas personas creen que me animo a todo y nada me avergüenza, y no podías estar más lejos de la realidad. Sigo siendo muy tímida y tengo muchos miedos, solo que ya he probado lo que puedo obtener si me quito de encima las opiniones ajenas. Y el bebeficio es tan grande, que ya no me importa.


Ahora quiero saber, ¿te consideras una persona que se expone o que se refugia? ¿Qué te gustaría hacer si pudieras dejar, por un momento, la vergüenza de lado?


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Espero tus comentarios, nos vemos en la cima!

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