3 claves para tener negocios felices

Si aún no has leído el libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, corre a leerlo. Es un verdadero clásico del crecimiento personal y nos enseña cómo relacionarnos de forma exitosa con cualquier persona.


Todos queremos establecer relaciones armoniosas, porque la verdad es que somos interdependientes y nos necesitamos para avanzar en la vida. No por nada somos seres sociales, necesitamos vivir en comunidad y, por muy solitarios que nos guste ser, pronto la vida nos hace comprender que necesitamos de los demás.


Cómo tener negocios exitosos

Aunque creamos que las únicas relaciones importantes son las que tenemos con las personas más cercanas, no es verdad. Muchas veces la manera en cómo te relacionas con la cajera del supermercado, con el gerente de un banco o con el mesero, pueden marcar la diferencia en tu día.


No hablemos ya de aquellos que le dan vida a tu negocio, llámese empleados, clientes o contadores. No es opcional llevártela bien con ellos. Sin embargo, en muchos casos los conflictos y la poca conciencia al tratar con estas personas son causa de problemas en los negocios. Un negocio feliz es aquel en el que las personas que lo componen conviven en armonía.


Veamos algunas claves básicas que se plantean en el libro para que puedas establecer las mejores relaciones y tener un negocio feliz.


No juzgues ni hagas críticas


Criticar es el ejercicio más inútil que podamos practicar. La crítica hiere la sensibilidad de las personas, las hace ponerse a la defensiva y no logra nada positivo, todo lo contrario, las personas se llenan de resentimiento y, lo más probable, es que nos critiquen también.


Juzgar es tener la osadía de pensar que tú estás por encima de alguien o que tú en su lugar no hubieras hecho lo mismo. Eso es una mentira del tamaño del mundo. Tú en su lugar hubieras hecho lo mismo, porque serías esa persona, así de simple. Tendrías su misma historia, su misma vida y sus mismas respuestas ante las situaciones.


Cuando juzgas y criticas a otros, los alejas de ti, les creas mucho resentimiento, deseos de venganza y generas conflicto en la relación. Con ese resultado, no podrás lograr ningún objetivo con esa persona. A continuación, citaré un ejemplo (del libro) de lo que un verdadero líder hace por sus empleados o personas que trabajan para él.


Bob Hoover, un famoso piloto norteamericano, quien acostumbraba a hacer espectáculos de aviación, sufrió un accidente, cuando los motores de su viejo avión de hélice se apagaron en pleno vuelo. Afortunadamente, nadie salió herido, pero el avión quedó seriamente averiado.

El error fue haberlo cargado con combustible de jet, por lo que la persona que había hecho eso era el responsable de tal accidente. Hoover, pudo haberse enfurecido, gritado y criticado al joven, pero no lo hizo. Al llegar al aeropuerto, vio al joven lleno de lágrimas, asustado y arrepentido. Las palabras de Hoover fueron las siguientes:


“-Para demostrarle que estoy seguro de que nunca volverá a hacerlo, quiero que mañana se ocupe de mi F-51.”


¿Cuántos empresarios descargan su ira ante los errores de sus empleados? ¡Muchos! De hecho, es algo muy común. Incluso, hay vendedores que descargan su rabia en clientes que se negaron a comprar un producto, los juzgaron y criticaron. ¿Resultado? Empleados insatisfechos, empresarios y vendedores amargados, un desastre.


No critiques nunca y verás mejores resultados, en lugar de tirar tu rabia contra los demás, aprende de tus errores y perdona los de los demás, invítalos a mejorar y cree en ellos. Estoy segura que su actitud será diferente. Y cuando un cliente no te compre tu producto, no descargues tus sentimientos negativos hacia él, trátalo amablemente y hazle ver que estás disponible para cuando tenga necesidad de adquirirlo. Con una buena actitud, es más probable que vuelva a ti.


cómo me aprendo a relacionar

Lee también: ¿Cómo ser un emprendedor feliz?


Enfócate en las virtudes


Al dejar de criticar, entonces, podrás enfocarte en las virtudes de los demás. Nunca critiques lo malo y siempre elogia lo bueno. Crearás un efecto muy positivo en la actitud de los demás hacia ti. Es algo tan simple de hacer, pero, como escuché hace poco, lo simple de hacer es también lo simple de no hacer.


Cuando resaltas las virtudes de los demás, tendrás mucho ganado, no solo las personas tendrán su mente abierta y buena disposición para escucharte, tú te sentirás cada vez mejor. Es un ciclo de bienestar que se da entre el dar y recibir.


Charles Schwab fue un hombre que ganaba un millón de dólares al año por su capacidad de tratar con la gente. Un empresario del acero le pagaba 3 mil dólares diarios por esa tarea. Schwab trabajaba con hombres muy inteligentes y expertos en acero, pero que no sabían nada de relaciones interpersonales.


Lo que Schwab nos enseña es una de las lecciones más importantes que alguien nos pueda dar, estas son sus palabras:


"Considero -dijo Schwab- que el mayor bien que poseo es mi capacidad para despertar entusiasmo entre los hombres, y que la forma de desarrollar lo mejor que hay en el hombre es por medio del aprecio y el aliento.


Nada hay que mate tanto las ambiciones de una persona como las críticas de sus superiores. Yo jamás critico a nadie. Creo que se debe dar a una persona un incentivo para que trabaje. Por eso siempre estoy deseoso de ensalzar, pero soy remiso para encontrar defectos. Si algo me gusta, soy caluroso en mi aprobación y generoso en mis elogios."


Elogiar no es lo mismo que adular. La adulación es hipocresía, palabras pronunciadas pero que no se sienten de corazón. El elogio es una valoración sincera del otro, de sus virtudes y expresarlas a esa persona que necesita impulso para hacer las cosas.


No hables de lo que tú quieres


¿Crees que a tus clientes y empleados les importa lo que tú quieres? La respuesta es no, evidentemente. Nunca des por sentado que los demás piensan en tus necesidades y anhelos, para que no lleves decepciones. Por lo tanto, no hables de tus problemas, de tus deseos, ni pidas que se te comprenda a ti.


Así como tú estás bastante ocupado en ti mismo, los demás también lo están. Si quieres ser un emprendedor exitoso, debes pensar, constantemente, en lo que tus clientes y empleados quieren, así podrás lograr metas junto a ellos y todos saldrán beneficiados.


No se trata de complacer caprichos, sino de solucionar problemas, satisfacer deseos y necesidades. Según el autor del libro, una de las necesidades más apremiantes del ser humano, es el deseo de sentirse importante, si puedes complacer ese deseo, tendrás mucho ganado.


También, hace énfasis en cómo señalar los errores, no usarlos para juzgar, sino para que sea una oportunidad de mejorar, como hizo el piloto Hoover en el ejemplo anterior. Para convencer a los demás, solo cuéntales en qué les beneficiará lo que les ofreces e inspíralos a hacer siempre lo mejor, pero con tu ejemplo. No cometas el error de ser imperativo, dar órdenes todo el tiempo. Mejor invita, alienta, elogia y estudia lo que el otro desea.


No debes confundir la influencia que puedes ejercer en los demás, haciendo lo que el autor explica, con la manipulación. Son dos conceptos diferentes. La manipulación es hacer que otro haga algo en contra de su deseo, allí no hay beneficio mutuo.


Todas estas claves, debes aplicarla con algo presente: todo debe salir de tu sincero anhelo de generar bienestar en ti y en los demás. Nunca con agendas oscuras o con acciones que no salen de tu corazón.


Espero este artículo te haya inspirado y corras a buscar el libro que te he recomendado, es una obra de cabecera que todos debemos estudiar.


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